El mandatario estadounidense revela que Teherán pierde 500 millones diarios por el bloqueo naval.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El tablero geopolítico en el Estrecho de Ormuz se tensa cada vez más, pero para Donald Trump, las amenazas de Teherán no son más que una fachada. El presidente de Estados Unidos ha asegurado este martes que, pese a la retórica incendiaria, Irán en realidad “no quiere” que se cierre esta vía marítima, vital para el tránsito de una quinta parte del petróleo mundial. Según el mandatario, las declaraciones del régimen iraní son un intento desesperado por “guardar las apariencias” ante el bloqueo total impuesto por Washington hace una semana.
La lógica de la Casa Blanca es estrictamente económica: si el estrecho se mantiene cerrado, Irán deja de percibir cerca de 500 millones de dólares diarios. “Solo dicen que quieren que se cierre porque Estados Unidos lo mantiene totalmente bloqueado”, afirmó Trump a través de sus redes sociales, sugiriendo que la presión económica está surtiendo el efecto deseado.
Entre el bloqueo económico y la presión militar
El mandatario norteamericano reveló que, en los últimos días, diversas fuentes se han acercado a él afirmando que Irán tiene una urgencia real por reabrir el paso de inmediato. Sin embargo, la postura de Trump sigue siendo de “línea dura”. El presidente advirtió que no habrá espacio para un nuevo acuerdo con Teherán a menos que se tomen medidas extremas contra la infraestructura y el liderazgo del país, una declaración que eleva la temperatura en un conflicto que parece no tener una salida diplomática sencilla a corto plazo.
Mientras las palabras vuelan en el ámbito político, los datos en el mar confirman la parálisis. El Mando Central de las Fuerzas Armadas de EE. UU. (CENTCOM) reportó que, desde que se estableció el cierre perimetral, al menos 28 embarcaciones han tenido que dar media vuelta o regresar a puertos iraníes. La zona, clave para el suministro energético global, se encuentra actualmente en un estado de bloqueo naval absoluto.

La respuesta de Teherán: un “acto de guerra” en alta mar
Desde el otro lado del conflicto, la República Islámica no se ha quedado en silencio. Las autoridades iraníes han calificado esta maniobra estadounidense como un “acto de guerra” y una violación directa al alto el fuego que ambas naciones habían pactado a principios de abril. Lo que para Washington es una medida de presión, para Teherán es una agresión que justifica sus represalias en el estrecho.
Por su parte, la Armada de la Guardia Revolucionaria ratificó que el paso permanecerá cerrado para cualquier buque civil. La condición para levantar esta restricción es clara y directa: Estados Unidos debe desistir del bloqueo a los puertos iraníes. Con ambas potencias enrocadas en sus posiciones, el Estrecho de Ormuz se convierte en el escenario de un juego de resistencia donde el flujo del petróleo es el rehén principal.














