En medio del conflicto armado interno declarado por Daniel Noboa, las Fuerzas Militares intensifican la presión sobre las principales economías ilegales del país.

Las Fuerzas Militares de Ecuador han desplegado en las últimas semanas una serie de operativos de gran envergadura en distintas regiones del país, con los que han golpeado estructuras criminales dedicadas a la minería ilegal, el narcotráfico y el robo de combustible.
Las acciones se concentran principalmente en provincias fronterizas con Colombia y en territorios de alto valor estratégico para el crimen organizado.
El Ministerio de Defensa Nacional de ese país informó que los resultados de estas intervenciones afectan de manera directa la capacidad logística y operativa de los grupos delincuenciales, cuyas pérdidas materiales ya superan los 130.000 dólares en algunos de los golpes más recientes. Lea también: Presidente de Ecuador acuerda con candidato de la Espriella levantar aranceles

Destrucción de campamentos mineros en la sierra ecuatoriana
En la provincia andina de Imbabura, al norte del país, las Fuerzas Militares ejecutaron una operación que resultó en la destrucción de 21 campamentos dedicados a la minería ilegal.
El operativo se realizó en los sectores El Cristal, Santa Rosa del Valle y San Pedro, pertenecientes a la localidad de La Merced de Buenos Aires, en el cantón de Urcuquí.
Además de los campamentos, los militares desmantelaron una extensa infraestructura que las estructuras criminales utilizaban para sostener sus actividades extractivas. Además: Ecuador incauta 105 bloques de droga cerca de Colombia y captura a cuatro hombres

Entre los bienes destruidos se encontraban molinos trituradores, bombas de agua, generadores eléctricos, cocinas artesanales para fundir oro, piscinas de sedimentación y antenas satelitales, equipos que reflejan el nivel de organización y sofisticación que habían alcanzado estas redes ilegales en la zona. Le puede interesar: Colombia y Ecuador llevan su guerra comercial ante la Comunidad Andina
Por otra parte, en la provincia costera de Esmeraldas, fronteriza con Colombia, el Ejército incautó más de 7.300 galones de combustible, equivalentes a aproximadamente 27.000 litros, que presuntamente iban a ser utilizados para el procesamiento y tráfico de drogas.
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El material fue hallado en una bodega clandestina ubicada en el muelle La Virgen, en el cantón de Río Verde, donde el combustible estaba almacenado en 134 tanques de 55 galones cada uno. El Ministerio de Defensa señaló que esta incautación afecta directamente a los grupos vinculados al narcotráfico que operan en la zona limítrofe con Colombia.

El robo de combustible, otro frente de la guerra contra el crimen
En la provincia amazónica de Sucumbíos, también fronteriza con Colombia, los militares desmantelaron una piscina clandestina de grandes proporciones, con medidas de 12 por 4 metros, en la que grupos criminales almacenaban combustible presuntamente robado de un poliducto.
La intervención se realizó en el cantón de Shushufindi, donde además los soldados hallaron una perforación clandestina conectada al sistema de transporte de crudo, un acople ilegal, una llave de paso y 500 metros de manguera que se utilizaban para extraer y trasladar el hidrocarburo.
La relevancia de este hallazgo no es menor si se tiene en cuenta que por Sucumbíos transita el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano, conocido como SOTE, uno de los dos grandes ductos del país operados por la empresa pública Petroecuador, que transporta crudo desde las zonas de extracción hasta la costa del Pacífico para su exportación. Siga informado: Presidente de Ecuador aseguró que “jamás” retrocederá en su lucha contra el crimen

El petróleo representa uno de los principales renglones de la economía ecuatoriana y una fuente fundamental de financiación del presupuesto del Estado, lo que convierte su robo en una amenaza no solo para la seguridad, sino también para la estabilidad fiscal del país.
Todos estos operativos se enmarcan en la política de seguridad del presidente Daniel Noboa, quien desde 2024 mantiene a Ecuador bajo una declaratoria de “conflicto armado interno”, mediante la cual catalogó a las bandas criminales como organizaciones terroristas vinculadas al narcotráfico y la minería ilegal.
Sin embargo, pese al despliegue sostenido de las Fuerzas Militares, 2025 cerró con un récord de homicidios en el país, con alrededor de 9.300 muertes violentas, según cifras del Ministerio del Interior, un dato que refleja la magnitud del reto que enfrenta el Gobierno ecuatoriano. Además: Colombia podría volver a apoyar a Ecuador con energía

A este panorama se suma la tensión diplomática con Colombia, agudizada por la guerra comercial que el presidente Noboa inició en febrero pasado para presionar al Gobierno colombiano a reforzar la vigilancia fronteriza. Noboa sostiene que gran parte de la violencia que sacude a Ecuador tiene origen en el flujo de cocaína que ingresa desde Colombia para ser enviada, a través de los puertos ecuatorianos, hacia Norteamérica y Europa.
















