La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo deja más de 1.800 muertos y roza los 4.000 contagios en medio de una severa crisis sanitaria de fugas masivas de pacientes en aislamiento y protestas de médicos por salarios impagos.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El brote de ébola continúa siendo la epidemia con más rápida propagación en la historia reciente de la República Democrática del Congo (RDC). Con un balance oficial de 1.801 fallecidos y 3.973 casos confirmados, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que el ritmo de contagio está superando la capacidad de respuesta internacional sobre el terreno.
Durante una visita a la República Democrática del Congo, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesusdio, a conocer este miércoles que el brote sigue propagándose a un ritmo superior al de los esfuerzos para contenerlo. Es la segunda visita de Tedros al país de África central desde que se declaró el brote a mediados de mayo.
“Todos estamos de acuerdo en que debemos ampliar urgentemente y de manera masiva todos nuestros esfuerzos en todos los pilares de la respuesta y por todos los socios”, señaló el director de la OMS.

La complejidad de esta emergencia se agrava por la presencia de la cepa Bundibugyo, una variante del virus poco frecuente para la cual no existe actualmente una vacuna ni un tratamiento médico homologado. El virus circuló durante semanas sin ser detectado, favorecido por síntomas iniciales que suelen confundirse con malaria o fiebre tifoidea. Lea: Estados Unidos registra las primeras muertes por brote de ciclosporiasis
Fuga de pacientes y colapso del rastreo epidemiológico
Uno de los eslabones más críticos de la crisis sanitaria en el Congo radica en el deterioro del control epidemiológico. Decenas de pacientes sospechosos y otros confirmados, se han fugado de los centros de aislamiento en zonas urbanas como Bunia. Este fenómeno responde a la extrema escasez de medicamentos, la falta de apoyo alimentario y una profunda desconfianza comunitaria hacia las instalaciones públicas de salud.
De acuerdo con reportes oficiales, al menos 30 personas escaparon de instalaciones médicas desde el pasado 4 de junio. Como consecuencia directa, las autoridades sanitarias solo logran monitorear al 43% de los contactos directos en la provincia de Ituri, una cifra peligrosamente distante del 95% indispensable para frenar las cadenas de transmisión comunitaria.

La movilización no controlada de personas infectadas eleva exponencialmente el riesgo de dispersión hacia fronteras vecinas como la de Sudán del Sur, Uganda y Ruanda. La OMS ha pedido evitar cierres fronterizos generalizados y priorizar medidas de vigilancia sanitaria basadas en evidencia científica.
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Protestas de médicos e impagos paralizan la atención sanitaria
A la emergencia epidemiológica y al conflicto armado persistente en la región, se suma la paralización del personal sanitario de primera línea. Decenas de médicos, enfermeras y personal técnico han abandonado sus puestos para manifestarse ante la gobernación de Ituri en protesta por salarios y bonificaciones adeudados desde que se declaró el brote a mediados de mayo.
El paro del personal esencial organizado este jueves, interrumpe la atención directa en las unidades de aislamiento y agrava la desatención a enfermos de otras patologías.
Aunque potencias e instituciones internacionales como Estados Unidos y la OMS han movilizado aportes financieros por más de 200 millones de dólares para fortalecer la respuesta, las fallas logísticas y la inseguridad impiden que la ayuda contenga con rapidez el colapso del sistema de salud de la Republica del Congo.













