Más de 158 millones de electores están habilitados para votar en una jornada que definirá la Presidencia y renovará parte del Congreso brasileño.

Hay domingos que se viven con la intensidad de una final deportiva, aunque lo que esté en juego sea mucho más que un trofeo. Ese fue el ambiente que se respiró este domingo en Brasil, donde millones de ciudadanos acudieron a las urnas en una jornada que, más que unas elecciones cualquiera, se convirtió en un referendo sobre el rumbo que debe tomar la economía más grande de América Latina.
Los centros de votación abrieron a las ocho de la mañana, hora local, y cerrarán a las cinco de la tarde, en una elección que convocó a unos 158,7 millones de votantes, 2,3 millones más que en los comicios de 2022, para definir no solo la fórmula presidencial, sino también 27 gobernaciones, 513 curules en la Cámara de Diputados, dos tercios del Senado y las asambleas legislativas regionales.
En el centro de la contienda presidencial están el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, convertido en la principal apuesta de la oposición. Además: Brasil llega a las urnas sin debate final entre Lula y Flávio Bolsonaro

Bolsonaro, el primero en votar y en hablar
Fue precisamente el candidato opositor quien marcó el primer gran gesto simbólico de la jornada. Apenas veinte minutos después de la apertura de las urnas, Flávio Bolsonaro se convirtió en el primer aspirante presidencial en depositar su voto en la escuela municipal Barão Homem de Mello, en el barrio de Vila Isabel, en Río de Janeiro.
Llegó acompañado de su esposa, Fernanda Bolsonaro, vestido con una camisa amarilla clara y con un adhesivo en el pecho marcado con el número 22, la cifra que lo identifica en la urna electrónica. Flávio registró su voto a las 8:18 de la mañana.
Ante los periodistas, aunque algo afónico por el desgaste de la recta final de campaña, el senador fue contundente en su mensaje. “Espero que Brasil dé un voto de protesta contra la era de atraso”, afirmó, en una frase que resume el eje central de su discurso frente al Gobierno de Lula. Además: Brasil va a las urnas con Lula y Flávio Bolsonaro bajo la lupa por casos judiciales

El candidato se mostró optimista sobre sus posibilidades y llegó a vaticinar que podría lograr una victoria directa en primera vuelta, apoyado en lo que describió como un movimiento muy claro de ascenso en las encuestas de intención de voto.
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Esa percepción de impulso coincide con el estrecho margen que reflejan los sondeos más recientes. La encuesta de la firma Datafolha, divulgada la noche del sábado, ubicó a Lula con un 45 por ciento de los votos válidos frente a un 42 por ciento para Bolsonaro, una diferencia que, dentro del margen de error, configura un empate técnico y mantiene abierta la posibilidad de una segunda vuelta. Siga informado: Flávio Bolsonaro lleva a la Justicia el discurso de Lula en la ONU

Una campaña marcada por el ruido y la confrontación
La contienda electoral que llega hoy a su primer desenlace estuvo lejos de ser serena. Acusaciones cruzadas de corrupción, insultos y una intensa circulación de noticias falsas caracterizaron buena parte de la campaña entre Lula y Bolsonaro, quienes además nunca llegaron a enfrentarse en un debate público en el que pudieran contraponer directamente sus propuestas.
El episodio más revelador de esa tensión se dio apenas días antes de la votación, cuando el último debate programado terminó cancelado tras una serie de decisiones judiciales de última hora que alteraron las reglas previstas para el evento.
Por su parte, Lula votó más tarde en la mañana, hacia las 9:15, en la escuela estatal João Firmino Correia de Araújo, en el municipio de São Bernardo do Campo, rodeado de una multitud de seguidores y de sus principales aliados políticos, entre ellos su fórmula vicepresidencial, Geraldo Alckmin.
El mandatario se mostró confiado en sus posibilidades de reelección y defendió el trabajo realizado durante su gobierno, aunque reconoció que persisten enormes desafíos estructurales en el país. Lea también: Lula y Flávio Bolsonaro llegan empatados técnicamente

El respaldo a Bolsonaro no se quedó únicamente dentro de las fronteras brasileñas. En España, donde más de 40.000 brasileños estaban habilitados para votar en los puestos de Madrid y Barcelona, varios electores expresaron abiertamente su respaldo al candidato opositor.
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Josué Rodríguez, residente en ese país desde hace 23 años, explicó que su voto respondía al cansancio frente a lo que describió como privatizaciones, sobornos y comisiones durante la gestión de Lula, un sentimiento que, según analistas, se repite entre amplios sectores de la diáspora brasileña y que podría explicar parte del crecimiento sostenido que ha mostrado Bolsonaro en las últimas semanas de campaña.
El sistema electrónico de votación, vigente en Brasil desde hace tres décadas, permitirá conocer los primeros resultados oficiales apenas unas horas después del cierre de las urnas. Si ninguno de los candidatos logra superar la mitad de los votos válidos este domingo, el país se prepara ya para una segunda vuelta el 25 de octubre.
















