El presidente de Estados Unidos aseguró que puso fin a ocho guerras y criticó que ni él ni su país recibieran el galardón. Sus declaraciones se producen en medio de las tensiones con la Corte Penal Internacional por sus investigaciones y decisiones relacionadas con Gaza.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a reclamar reconocimiento por sus actuaciones en política internacional después de que el Premio Nobel de la Paz de 2026 fuera otorgado a la jurista sudafricana Navi Pillay, defensora de los derechos humanos y exalta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
En un mensaje publicado este sábado en su red social Truth Social, Trump enumeró varios logros que atribuye a su gestión y calificó de “increíble” que ni él ni Estados Unidos recibieran el galardón.
“Puse fin a 8 guerras, estoy cerca de terminar o resolver otras 2”, escribió el mandatario, quien también destacó su papel en la liberación de rehenes y aseguró haber impedido que Irán obtuviera un arma nuclear.

Trump afirmó, además, que ganó una guerra en Venezuela y capturó al dirigente que gobernaba ese país. Estas declaraciones corresponden a la versión del mandatario sobre su gestión internacional.
“Sin embargo, a pesar de todo eso, ni yo ni los Estados Unidos de América recibimos el Premio Nobel de la Paz. ¡Increíble!”, agregó.
El presidente ha defendido en repetidas ocasiones que sus intervenciones diplomáticas merecían el reconocimiento. Sin embargo, algunas de las ocho guerras que asegura haber terminado han continuado, mientras que en otros conflictos el desenlace ha dependido de la participación de distintos actores, según reportes de prensa internacional.

Trump arremete contra Navi Pillay y el Comité Nobel
Las críticas del mandatario comenzaron el viernes, después de que se anunciara que Navi Pillay recibiría el Nobel de la Paz. Durante un mitin en Siracusa, Nueva York, Trump aseguró que el premio había sido concedido a una persona de la que nunca había oído hablar.
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También cuestionó su trayectoria y calificó de “ideólogos radicales” a quienes, según él, desacreditaron el galardón con su decisión.
En una publicación posterior, el presidente criticó tanto a Pillay como al Comité Nobel y afirmó que la decisión representaba una “mancha imborrable” para Noruega.
Pillay, de 85 años, es una jurista sudafricana que ocupó cargos relevantes en el sistema internacional de justicia. Fue jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, presidenta de esa instancia y alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. También presidió una comisión independiente de investigación de Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados.
El reconocimiento a Pillay destacó su trayectoria en la defensa del derecho internacional y la rendición de cuentas por crímenes graves. Su trabajo relacionado con la investigación de los acontecimientos en Gaza también ha generado controversia política, especialmente entre el Gobierno israelí y sus aliados. Lea también: EE. UU. sanciona a la Corte Penal Internacional en medio de una disputa global
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Estados Unidos impone nuevas sanciones a la Corte Penal Internacional
La controversia por el Nobel coincidió con el anuncio de nuevas sanciones de la Administración Trump contra la Corte Penal Internacional (CPI), una institución que investiga crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.
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Las medidas fueron anunciadas el viernes, horas después de conocerse el nombre de la ganadora del Nobel. El Gobierno estadounidense justificó su postura por las actuaciones de la Corte contra ciudadanos estadounidenses y aliados de Washington.
La CPI ha investigado presuntos crímenes cometidos por integrantes de las fuerzas estadounidenses en Afganistán. También emitió órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el entonces ministro de Defensa Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad relacionados con la guerra en Gaza.
Washington rechaza que la Corte tenga jurisdicción sobre ciudadanos estadounidenses, debido a que Estados Unidos no es parte del Estatuto de Roma, tratado que estableció el tribunal. El Gobierno de Trump sostiene una posición similar respecto a Israel, que tampoco es Estado parte.
Las nuevas sanciones han intensificado las tensiones entre Washington y la justicia internacional. La CPI, por su parte, ha defendido su independencia y su mandato de investigar los crímenes contemplados en su jurisdicción.
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La coincidencia entre el Nobel concedido a Pillay y las nuevas medidas estadounidenses ha situado nuevamente en el centro del debate las diferencias entre el Gobierno de Trump y los organismos internacionales encargados de investigar graves violaciones de los derechos humanos.
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