Las últimas encuestas muestran un empate entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, en una contienda marcada por las tensiones políticas, las acusaciones cruzadas y la incertidumbre sobre el resultado.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Brasil, la mayor economía de América Latina, define este domingo su futuro político en una segunda vuelta presidencial que enfrenta al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva con el senador opositor Flávio Bolsonaro. La contienda se perfila como una de las más reñidas de los últimos años, con ambos candidatos empatados en las encuestas.
Cerca de 159 millones de brasileños están habilitados para votar y elegir al próximo jefe de Estado, quien asumirá el cargo el 5 de enero de 2027. Los centros de votación funcionarán durante nueve horas, entre las 8:00 a. m. y las 5:00 p. m., hora local (11:00 a. m. y 8:00 p. m. GMT).
Los resultados se conocerán el mismo domingo, gracias al sistema de votación electrónica del país. Lea también: Brasil enfrenta una segunda vuelta entre Lula y Flávio Bolsonaro marcada por la polarización
Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo el primer lugar en la primera vuelta, celebrada el pasado 4 de octubre, con el 47 % de los votos, dos puntos porcentuales por encima de Lula.
Sin embargo, los sondeos más recientes muestran un repunte del candidato del Partido de los Trabajadores (PT), quien aspira a conseguir su cuarto mandato presidencial no consecutivo a sus 80 años.
La última encuesta de Datafolha, divulgada el jueves, muestra un empate entre los dos aspirantes, con el 50 % de los votos válidos para cada uno.
El resultado podría ser incluso más ajustado que el de 2022, cuando Lula derrotó a Jair Bolsonaro por poco más de dos millones de votos.
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El actual mandatario enfrenta el desafío de remontar la diferencia de 2,2 millones de sufragios que lo separó de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta. Desde el fin de la dictadura militar (1964-1985), ningún candidato ha logrado ganar la Presidencia después de quedar en segundo lugar en la primera ronda.
Durante el último debate televisivo antes de las elecciones, celebrado el viernes, Lula llamó a sus seguidores a respaldarlo y advirtió sobre los riesgos que, a su juicio, representa su rival para la democracia brasileña.
“Me gustaría pedirles el voto porque o mantenemos la democracia funcionando o vamos a tener un miliciano gobernando este país”, afirmó el presidente.
Lula cambia de estrategia en el tramo final de la campaña
Durante las últimas tres semanas, Lula modificó el enfoque de su campaña para intentar remontar en las urnas. El mandatario intensificó su presencia en las redes sociales, endureció sus críticas contra su adversario y encabezó multitudinarias movilizaciones en ciudades como Belo Horizonte y São Paulo.

También impulsó anuncios desde la Presidencia, entre ellos medidas relacionadas con la jornada laboral, el alivio de deudas para millones de trabajadores autónomos y estímulos para la industria de los videojuegos.
A estas iniciativas se sumó una propuesta enviada al Parlamento para establecer la gratuidad del transporte público durante los fines de semana y festivos en los cerca de 6.000 municipios del país. Flávio Bolsonaro cuestionó estas medidas y las calificó de electoralistas.
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El senador del Partido Liberal (PL), que había marcado parte de la agenda pública antes de la primera vuelta, pasó a la defensiva frente a los ataques del presidente durante la recta final de la contienda.
Uno de los principales focos de controversia ha sido el supuesto plan de recorte del gasto público atribuido a Flávio Bolsonaro, estimado en 200.000 millones de reales, equivalentes a unos 40.300 millones de dólares.
El candidato opositor ha rechazado que sus propuestas impliquen reducir los recursos destinados a los sectores más vulnerables. Durante el último debate, aseguró que buscará aumentar el salario mínimo por encima de la inflación y reorganizar la economía para recuperar el poder adquisitivo de los brasileños.
Entretanto, medios de comunicación brasileños han publicado nuevas sospechas sobre el senador, relacionadas con un presunto esquema de lavado de dinero vinculado a apuestas en línea. Le puede interesar: Lula y Flávio Bolsonaro intensifican sus campañas antes de la segunda vuelta presidencial en Brasil
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Meta, en el centro de la disputa electoral
La campaña presidencial también ha estado marcada por una creciente judicialización. Según un recuento del portal G1, el Tribunal Superior Electoral ha recibido más de 800 denuncias durante el proceso, una cifra récord.
Una de las controversias involucra a Meta, empresa propietaria de WhatsApp, Instagram y Facebook. La campaña de Lula solicitó la anulación de la candidatura de Flávio Bolsonaro, al acusar a la compañía de favorecer la difusión de contenidos del senador y restringir la circulación de publicaciones relacionadas con el presidente.
El equipo del candidato del Partido Liberal también ha recurrido a la Justicia Electoral para solicitar la anulación de la candidatura de Lula. Sus argumentos apuntan al presunto uso de recursos públicos en beneficio de su campaña y a la supuesta difusión de noticias falsas.
En medio de acusaciones cruzadas, denuncias judiciales y una competencia electoral muy cerrada, Brasil llega a las urnas con dos proyectos políticos enfrentados y un resultado que, según los últimos sondeos, permanece abierto.

















