La hiperestimulación digital, la multitarea y el cansancio mental están afectando la atención y la memoria en niños y adultos, advierten expertos.

Publicado por: Redacción Ciencia
Notificaciones, pantallas y multitarea: así se está agotando nuestra atención. Responder mensajes mientras se come, revisar el celular en medio de una reunión o escuchar un podcast mientras se entrena se ha vuelto parte de la rutina diaria. La sensación de estar haciendo muchas cosas al mismo tiempo, pero sin completar ninguna del todo, es cada vez más frecuente.
La vida moderna está marcada por estímulos constantes que compiten por la atención, generando una sensación generalizada de dispersión, cansancio mental y sobrecarga cognitiva.
“El cerebro no está diseñado para dividirse entre múltiples tareas de forma eficiente. Cuando se le exige hacerlo de manera permanente, disminuye el rendimiento y aumenta el estrés”, explicó Byron Sánchez, psicólogo clínico de la Clínica Reina Sofía. Según el especialista, la multitarea no mejora la productividad, sino que agota los recursos cognitivos. Además: Cinco estrategias para mejorar la memoria y ejercitar el cerebro

La hiperestimulación y la ansiedad, los principales enemigos de la atención
Uno de los factores que más afecta la concentración es la hiperestimulación constante. Las notificaciones, las redes sociales y las exigencias laborales y académicas saturan la mente y dificultan mantener el foco. Se recomienda: La ciencia revela por qué recordamos algunos momentos de la vida y olvidamos otros
A esto se suma la ansiedad, que mantiene al cerebro en un estado de alerta permanente. Como resultado, la atención se dispersa con facilidad y muchas personas sienten que tienen problemas de memoria, cuando en realidad enfrentan fallas de atención.
Sánchez compara este fenómeno con un computador que tiene demasiadas pestañas abiertas: el sistema se ralentiza y los recursos se consumen antes de tiempo.

La atención no es una sola: así funciona el cerebro
Por su parte, Johan Hurtado, neuropsicólogo clínico del Centro Médico Colsanitas, explicó que la atención no es un proceso único, sino que el cerebro distribuye su capacidad entre distintos estímulos, como el entorno, las emociones, las sensaciones físicas y las tareas que se realizan.
Entre los tipos de atención se encuentran:
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- Atención dividida: cuando se intenta hacer varias cosas al mismo tiempo.
- Atención alternante: cuando se cambia de una tarea a otra.
- Atención sostenida: la base de la concentración, que permite mantener el foco durante un período prolongado.
Mantener la atención sostenida requiere filtrar estímulos irrelevantes y no depende únicamente de la fuerza de voluntad.

Emociones y hábitos que afectan la concentración
Las emociones cumplen un papel determinante en la capacidad de concentrarse. Estados como la preocupación, la tristeza o la irritabilidad reducen el espacio mental disponible para sostener el foco. Lea: La microbiota influye en la inteligencia y la memoria, según estudio español
“La falta de sueño reparador, una alimentación inadecuada, la deshidratación o el sedentarismo disminuyen de forma notable la capacidad de atención”, señaló Hurtado. Incluso acciones simples, como dormir poco o saltarse comidas, afectan la memoria y la concentración.

Pantallas y concentración en la infancia
En el caso de los niños, los especialistas advierten que durante los primeros años de vida el cerebro necesita juego, movimiento e interacción real para desarrollarse adecuadamente. Lea aquí: Revelador estudio: este es el hábito nocturno que daña permanentemente su memoria
Sánchez recomienda evitar el uso de pantallas en menores de dos años y, en edades posteriores, no solo controlar el tiempo frente a ellas, sino también el tipo de contenido. Los estímulos rápidos y de gratificación inmediata, como los videos cortos, dificultan el desarrollo de la atención sostenida y la tolerancia a actividades más largas.

El valor del descanso mental y el aburrimiento
Contrario a lo que dicta la cultura de la productividad constante, el descanso mental y el aburrimiento cumplen una función clave en el aprendizaje. Es en esos momentos cuando el cerebro reorganiza la información, consolida aprendizajes y recupera energía cognitiva.
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Recomendaciones para mejorar la concentración
Los especialistas sugieren algunas prácticas para fortalecer la atención y reducir la sobrecarga mental:
- Reducir la multitarea y priorizar una sola actividad a la vez.
- Incorporar pausas conscientes sin estímulos digitales.
- Practicar técnicas de presencia como el mindfulness.
- Estructurar las tareas con métodos como el Pomodoro.
- Cuidar los hábitos básicos: dormir bien, hidratarse, alimentarse adecuadamente y mantenerse activo.















