El movimiento del agua, la acumulación y pérdida de hielo y los cambios en la atmósfera redistribuyen enormes cantidades de masa alrededor del planeta.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La Tierra no es una esfera perfecta ni completamente rígida. Mientras gira, su forma y la distribución de su masa están cambiando constantemente, aunque a una escala tan pequeña que resulta imposible percibirla en la vida cotidiana.
Buena parte de esos movimientos tiene que ver con algo tan familiar como el agua. Las lluvias, las nevadas, los deshielos y el desplazamiento del agua entre los continentes y los océanos hacen que billones de toneladas cambien de lugar a lo largo del año. La atmósfera también participa en este enorme intercambio.
El resultado es sorprendente, el centro de masa de nuestro planeta, conocido como geocentro, puede desplazarse varios milímetros dependiendo de la época del año.
La nieve puede mover el centro de masa de la Tierra
Uno de los ejemplos más claros ocurre alrededor de marzo. La acumulación de nieve en América del Norte y Eurasia puede desplazar el centro de masa terrestre aproximadamente 3 milímetros hacia el Polo Norte.

En desplazamiento de geocentro entra en juego Sudamérica
En abril, la cuenca del Amazonas puede almacenar alrededor de 2.400 gigatoneladas de agua debido a las precipitaciones. Esa enorme concentración de masa contribuye a desplazar el geocentro aproximadamente 2,2 milímetros en dirección a Sudamérica.
A simple vista no ocurre nada. Nadie siente que el planeta se haya movido y las dimensiones de la Tierra parecen exactamente las mismas. Los instrumentos científicos, sin embargo, sí pueden detectar estas diferencias. Lee: Turismo estaría acelerando la extinción de los mismos glaciares que pretende salvar
¿Cómo pueden los científicos medir algo tan pequeño?

Los investigadores utilizan información procedente de sistemas GPS y del seguimiento de satélites. Entre ellos están LAGEOS 1 y LAGEOS 2, dos satélites cubiertos con reflectores que permiten medir sus posiciones mediante pulsos láser enviados desde estaciones terrestres.
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También se utilizan observaciones de satélites en órbita baja y datos de misiones capaces de estudiar pequeñas variaciones en el campo gravitatorio terrestre.
El principio es sencillo, los satélites orbitan alrededor del centro de masa del planeta. Si enormes cantidades de agua, hielo o aire cambian de lugar, esa distribución de masa también cambia ligeramente y puede dejar una señal medible en sus órbitas.
La superficie sólida de la Tierra tampoco permanece igual

Hay otro fenómeno relacionado. Un estudio publicado el 9 de septiembre de 2026 en Journal of Geophysical Research: Solid Earth analizó mediciones obtenidas mediante sistemas globales de navegación por satélite para estudiar cómo cambia la geometría de la Tierra sólida.
Los investigadores encontraron que entre 1997 y 2015 aumentó progresivamente el levantamiento de las regiones polares, mientras se produjo un hundimiento comparable en las zonas ecuatoriales. Quizá te interesa: Descubren un planeta que da pistas de cómo será la Tierra dentro de 8.000 millones de años
El levantamiento polar pasó de aproximadamente 0,5 milímetros por año a cerca de 1 milímetro anual durante el periodo estudiado. Según los autores, estos cambios están relacionados con procesos como el ajuste de la Tierra tras la pérdida histórica de grandes masas de hielo, el derretimiento actual de glaciares y la redistribución de agua sobre la superficie.

¿Debemos preocuparnos porque la Tierra cambie de forma?
No por estas oscilaciones estacionales. Estamos hablando de variaciones de apenas unos milímetros dentro de un planeta cuyo diámetro supera los 12.700 kilómetros.
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Conocer con precisión dónde está el centro de masa terrestre y cómo se mueve la superficie permite mejorar las mediciones realizadas desde satélites, estudiar variaciones del nivel del mar y comprender mejor cómo responde el planeta a la pérdida de hielo y a la redistribución global del agua. Lee tambien: La NASA revela la verdadera forma de la Tierra con un impactante modelo 3D
Así que mientras desde nuestra perspectiva la Tierra parece prácticamente inmóvil, a escala planetaria ocurre todo lo contrario. Agua, hielo, aire y tierra están interactuando continuamente y provocando pequeñas transformaciones que solo la tecnología moderna permite observar.
















