Bucaramanga
Miércoles 04 de noviembre de 2026 - 01:22 PM

La creatividad encontró su ‘código genético’ en BacteArte 2026, de la UDES

Entre placas de Petri, colores, esculturas y trazos, estudiantes de Bacteriología y Laboratorio Clínico de la UDES demostraron que el ADN también puede contar historias a través del arte.

Genes con imaginación: la UDES transformó la genética en una experiencia artística.
Genes con imaginación: la UDES transformó la genética en una experiencia artística.

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¿Quién dijo que las bacterias solo se estudian bajo el microscopio? En BacteArte 2026, los microorganismos cambiaron las batas por el pincel, las placas de Petri se convirtieron en lienzos y el genoma humano encontró nuevas formas de expresión.

¡En efecto! La ciencia salió del laboratorio para encontrarse con el arte en una experiencia donde la creatividad fue el medio de cultivo y el conocimiento, el ingrediente principal.

La ciencia también se pinta: estudiantes de la UDES llevaron el genoma humano al arte.
La ciencia también se pinta: estudiantes de la UDES llevaron el genoma humano al arte.

Bajo el nombre BacteArte 2026: El arte de nuestro genoma, estudiantes del programa de Bacteriología y Laboratorio Clínico de la Universidad de Santander, UDES, protagonizaron una muestra artística y concurso institucional que convirtió conceptos de genética y biología molecular en auténticas piezas de creación.

El laboratorio se convirtió en galería: los estudiantes de la UDES presentaron una exposición que resume el arte de la vida.
El laboratorio se convirtió en galería: los estudiantes de la UDES presentaron una exposición que resume el arte de la vida.

La jornada, realizada en el Auditorio Mayor de la UDES, fue liderada por los profesores Luz Mery Méndez Díaz y Omar Andrés Casadiego, quienes propiciaron un encuentro en el que el ADN dejó de ser únicamente una estructura molecular para convertirse en fuente de inspiración.

La propuesta tenía un reto particular: demostrar que conceptos como los cariotipos, las mutaciones, la estructura del ADN y las alteraciones cromosómicas también pueden comunicarse mediante lenguajes visuales, sin perder el rigor científico.

“Nuestra principal apuesta fue demostrar que los conocimientos científicos también pueden comunicarse a través del arte. Los estudiantes lograron transformar conceptos complejos del genoma humano en obras que combinan precisión académica, creatividad y sensibilidad artística”, explicó Luz Mery Méndez Díaz, profesora del programa.

Un cultivo de ideas que floreció en arte

Entre placas, genes y pinceles: así floreció el arte científico en la UDES.
Entre placas, genes y pinceles: así floreció el arte científico en la UDES.

La creatividad encontró diferentes medios de expresión en cinco modalidades: fotografía y arte digital, dibujo, escultura, manualidades y bioarte. Cada una funcionó como una ventana para explorar el universo molecular desde perspectivas distintas.

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En unas propuestas, los cromosomas encontraron nuevas formas y dimensiones; en otras, las mutaciones se hicieron visibles mediante trazos, colores y composiciones. Las estructuras celulares y los procesos genéticos también cobraron vida a través de materiales, texturas y técnicas que demostraron que la ciencia tiene mucho por contar cuando se encuentra con la imaginación.

Pero si hubo una modalidad que puso literalmente a los microorganismos en el centro de la escena, fue el bioarte. En esta modalidad, las placas de Petri dejaron de ser simples recipientes de laboratorio para convertirse en pequeños lienzos circulares. Los estudiantes utilizaron microorganismos no patógenos de nivel de bioseguridad 1 (BSL-1), capaces de expresar proteínas fluorescentes y cromogénicas, para crear composiciones visuales mediante cultivos bacterianos.

Así, el crecimiento microbiano se integró a una propuesta artística en la que los colores, las formas y las posibilidades biológicas de los microorganismos permitieron explorar una nueva manera de representar la vida.

“El bioarte fue una de las modalidades más innovadoras porque permitió trabajar con cultivos bacterianos vivos para crear expresiones artísticas. Sin embargo, también representó un reto importante, pues los estudiantes debían cumplir estrictamente las condiciones de bioseguridad y mantener el rigor científico en sus propuestas”, señaló Méndez.

Del microscopio a la mirada del público

Cuando el ADN se vuelve arte y las bacterias hacen su propia exposición.
Cuando el ADN se vuelve arte y las bacterias hacen su propia exposición.

Otro de los retos de BacteArte 2026 fue lograr que conocimientos especializados pudieran traducirse en imágenes, formas y composiciones comprensibles para diferentes públicos. No bastaba con representar un cromosoma o recrear una estructura molecular: era necesario comunicar su significado, conservar su precisión científica y despertar el interés de quienes contemplaban las obras.

Para la profesora Méndez, “estas experiencias fortalecen habilidades que van más allá del laboratorio. Los estudiantes desarrollan su creatividad, aprenden a comunicar conocimientos complejos de manera sencilla y comprenden la importancia de compartir la ciencia con otros públicos”.

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Estudiantes de la UDES, participantes en la exposición de ciencia y arte en una galería.
Estudiantes de la UDES, participantes en la exposición de ciencia y arte en una galería.

De esta manera, cada obra se convirtió en una especie de puente entre el conocimiento científico y la sociedad, demostrando que comunicar la ciencia también exige imaginación, sensibilidad y capacidad para sorprender.

Más allá de las obras exhibidas, BacteArte 2026 dejó una enseñanza: la formación de un bacteriólogo también se nutre de la capacidad de observar, imaginar, interpretar y comunicar. Porque detrás de cada microorganismo hay un universo por descubrir y detrás de cada concepto científico puede existir una historia esperando ser contada.

Ellos son algunos de los estudiantes de la UDES que participaron en la exposición.
Ellos son algunos de los estudiantes de la UDES que participaron en la exposición.

Al final, en BacteArte 2026 no solo crecieron los cultivos: también crecieron las ideas, las habilidades y las posibilidades de enseñar ciencia de una manera diferente. Y si el genoma humano guarda las instrucciones de la vida, los estudiantes de la UDES demostraron que también puede convertirse en una extraordinaria fuente de inspiración. Esta vez, las bacterias no fueron protagonistas de un diagnóstico, sino de una obra de arte. Y es que cuando la ciencia encuentra su lado creativo, hasta una placa de Petri puede convertirse en una galería.

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