La erupción del volcán submarino Hunga, en Tonga, provocó en 2022 el colapso de su caldera, que se hundió hasta 850 metros. Un estudio publicado en Nature Geoscience reveló cómo el desplazamiento de casi nueve kilómetros cúbicos de material generó un tsunami de más de 40 metros.

Publicado por: Redacción Ciencia
La erupción del volcán submarino Hunga, en el archipiélago de Tonga, ocurrida el 15 de enero de 2022, transformó de manera drástica el fondo del océano Pacífico. Nuevas investigaciones permitieron reconstruir con gran detalle qué ocurrió bajo el agua durante y después de una de las erupciones volcánicas más violentas de las últimas décadas.
El estudio, publicado en la revista científica Nature Geoscience, comparó mapas de alta resolución obtenidos antes y después de la erupción, considerada la más poderosa y violenta del siglo XXI. Los resultados muestran que la caldera del volcán sufrió un hundimiento de casi 700 metros y que el colapso desplazó cerca de nueve kilómetros cúbicos de material.
El fenómeno tuvo consecuencias que fueron mucho más allá del propio volcán. El desplazamiento repentino de una enorme masa de agua contribuyó a la formación de un tsunami que alcanzó alturas superiores a los 40 metros en zonas cercanas a Hunga. Lea: Video: Tonga, sumida en un “desastre sin precedentes” tras el tsunami
Un satélite surcoreano captó hoy la erupción del volcán Hunga Tonga Hunga Ha’apai, una explosión que los científicos estiman ahora que tuvo la fuerza de 10 megatones....🌋 pic.twitter.com/cA5pG6dync
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El fondo del volcán Hunga cambió en cuestión de horas
Antes de la erupción, la caldera de Hunga tenía entre 150 y 200 metros de profundidad y unos 4,5 kilómetros de diámetro. Después del evento, el fondo alcanzó aproximadamente los 850 metros de profundidad y el diámetro aumentó hasta cerca de 4,8 kilómetros. Tenga en cuenta: Videos captaron el tsunami en isla de Tonga tras la erupción de volcán submarino
Los investigadores calcularon que el volumen total de material desplazado fue de unos 8,9 kilómetros cúbicos. De esa cantidad, aproximadamente 6,85 kilómetros cúbicos corresponden directamente al colapso de la caldera.
🔴 #AHORA | Gran erupción del volcán Hunga Tonga Hunga Ha'Apai. Las cenias han cubierto toda la isla de Tonga. pic.twitter.com/oFCbnoBVQ5
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El resto estuvo relacionado con la erosión de las paredes del volcán provocada por corrientes de densidad volcánica, formadas por una mezcla de fragmentos de roca, cenizas y agua que se desplazó a gran velocidad por las laderas submarinas. Otras noticias: Aviones evalúan los daños causados por la erupción y el tsunami en Tonga
Los datos indican que el hundimiento tuvo características similares a un mecanismo conocido como colapso tipo pistón. En otras palabras, una gran parte del fondo de la caldera descendió de manera casi vertical hacia el interior de la estructura volcánica.
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En algunas zonas del sector noroeste, el descenso del terreno habría alcanzado entre 800 y 1.100 metros.

Un tsunami de más de 40 metros tras erupción en Tonga
La violencia de la erupción no se limitó al fondo marino. El evento produjo una enorme columna de ceniza y vapor que llegó a superar los 55 kilómetros de altura y generó ondas de presión atmosférica que recorrieron el planeta. Sin embargo, uno de los efectos más importantes fue el tsunami.
Los científicos señalan que el rápido hundimiento de la caldera desplazó una gigantesca cantidad de agua en un periodo muy corto. Ese mecanismo habría contribuido a explicar por qué el tsunami alcanzó una magnitud excepcional para una erupción volcánica submarina. Lea: Tonga se recupera con ayuda internacional una semana después del tsunami
A menos de 100 kilómetros del volcán se registraron olas superiores a los 40 metros.
La erupción también provocó importantes alteraciones en el fondo oceánico. Los flujos de material volcánico erosionaron el lecho marino y afectaron más de 190 kilómetros de cables submarinos utilizados para las telecomunicaciones.

¿Qué había debajo de la caldera del volcán Hunga?
Los investigadores encontraron evidencias de que el piso original de la caldera quedó parcialmente cubierto por los materiales expulsados durante la erupción. Además: Video: Erupción del volcán Hunga Tonga, una de las más potentes en 30 años
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Aunque el antiguo fondo se encontraba aproximadamente a 1.000 metros de profundidad, sobre él se acumularon capas de roca y ceniza que llegaron a alcanzar unos 150 metros de espesor.
Dentro de la caldera también fueron identificados depósitos producidos por deslizamientos de tierra. Su disposición, intercalada con material piroclástico, indica que algunos de estos derrumbes ocurrieron mientras la erupción todavía estaba activa.

El estudio también permitió detectar columnas de fluidos calientes que emergían del fondo marino. En mayo de 2022, una de las principales alcanzaba entre 450 y 500 metros de altura sobre el lecho oceánico.
Para octubre de ese mismo año, las columnas más profundas ya no podían detectarse. Los investigadores plantean que esto pudo estar relacionado con el desplazamiento del magma hacia zonas más profundas o con el taponamiento natural de las salidas por minerales depositados a partir del agua caliente.
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Volcán submarimo en Oceanía Hunga Tonga Hunga Ha'apai. Se aprecia claramente la columna de ceniza y la interacción del agua del mar con la erupción. pic.twitter.com/xCcSczgbb0
— X (@EarthquakeChil1) January 8, 2022
¿Cómo descubrieron lo que ocurrió bajo el océano tras erupción del Hunga?
Para reconstruir la transformación del volcán, los científicos utilizaron mapas obtenidos mediante batimetría multihaz, una tecnología que permite crear representaciones tridimensionales del fondo marino utilizando ondas sonoras.
Los investigadores compararon información recopilada en 2015 y 2016, antes de la erupción, con cinco expediciones realizadas entre abril y octubre de 2022. Se recomienda: Urgente: Sismo de 5.6 se presentó en las Islas de Tonga
El equipo también utilizó datos del satélite ICESat-2 de la NASA y técnicas capaces de analizar las capas situadas debajo del lecho oceánico.
Esta combinación permitió diferenciar los materiales que ya formaban parte de la estructura del volcán de aquellos que fueron depositados durante la erupción.
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Además, las mediciones de temperatura, salinidad y presión mostraron que dentro de la caldera quedaron dos capas de agua claramente diferenciadas: una más cálida y menos salada cerca de la superficie y otra más fría y densa en las profundidades.

Una erupción en Tonga que cambió la comprensión de los volcanes submarinos
Los investigadores estiman que el magma responsable de la erupción procedía de una cámara ubicada entre 2 y 10 kilómetros bajo el volcán. Tenga en cuenta: Un discapacitado sobrevivió 27 horas en el mar tras tsunami en Tonga
Según el estudio, esta cámara podía contener alrededor de 27 kilómetros cúbicos de material. El colapso de la caldera habría comenzado después de que se vaciara entre el 25 % y el 30 % de esa cámara, equivalente a unos 7 u 8 kilómetros cúbicos de magma.
El caso de Hunga resulta especialmente relevante porque se trata de una caldera relativamente pequeña frente a otras estructuras volcánicas del planeta. A pesar de sus dimensiones, produjo efectos de gran alcance.

Los autores consideran que este episodio demuestra la necesidad de mejorar el conocimiento sobre los volcanes submarinos, muchos de los cuales no cuentan con mapas detallados del fondo marino previos a una eventual erupción. Le interesa: Erupción del volcán en La Palma, la más destructiva de España
La investigación plantea que realizar mediciones frecuentes y de alta resolución podría ayudar a detectar cambios en estas estructuras y mejorar los sistemas de alerta temprana frente a tsunamis.
También permitiría identificar con mayor precisión zonas donde existe infraestructura crítica, como los cables submarinos que transportan buena parte de las comunicaciones internacionales.

Tonga es un país soberano e insular en Oceanía, dentro de la región de la Polinesia. Está formado por unas 171 islas, de las cuales cerca de 45 están habitadas. Su capital y ciudad más poblada es Nukuʻalofa.
Cabe destacar que es la única monarquía constitucional e indígena que queda en el Océano Pacífico.
















