jueves 28 de marzo de 2019 - 12:00 AM

El silencio hace ruido en Rusia

Vladimir Putin utiliza tácticas para amedrentar a los medios, y ostentar el poder con un estilo autoritario. Según sus detractores, usa a los medios como arma propagandística del Kremlin.

Desde que el 7 de mayo de 2000 Vladimir Putin se convirtió en el presidente de la Federación Rusa, su gobierno ha tomado un control efectivo de la información, deshaciéndose de sus críticos, recurriendo a políticas represivas y autoritarias, anulando a la oposición, vigilando a blogueros, censurando a la prensa o restringiendo la libre navegación en Internet.

El delfín de Boris Yeltsin, el primer presidente ruso tras la caída de la Unión Soviética en 1991, impuso una nueva doctrina para controlar la información en los medios de comunicación, que terminaron por alinearse completamente al mensaje del Kremlin y sus aliados.

Una de sus primeras víctimas fue la reconocida agencia estatal de noticias RIA Novosti, que fue disuelta en 2013 y reestructurada a su antojo. Le siguió el popular programa de satírico de televisión Kukly (Marionetas), que repetidamente parodiaba a Putin.

Para muchos, son tan solo dos ejemplos de un indicador importante sobre la situación de la libertad de prensa, concepto que, sencillamente, ha desaparecido en Rusia a lo largo del mandato del que fuese exagente de la KGB. Y es, que el pluralismo también ha sucumbido.

Aunque Putin ha salido al paso de las críticas y detractores, argumentando que todas sus medidas, desde la criminalización de la difamación hasta las famosas leyes contra la propaganda gay, insultos a los sentimientos religiosos y propaganda de extremismo, solo buscan “proteger los intereses de los ciudadanos”.

No obstante, Reporteros Sin Fronteras, RSF, ha puesto el dedo en la llaga, advirtiendo que la situación actual nunca ha sido tan negativa desde la caída de la Unión Soviética, a medida que aumenta el acoso a los medios críticos.

No solo ocupa el puesto 148 entre 180 países en la categoría de Libertad de Expresión, Rusia se ha ‘ensañado’ contra los periodistas.

Desde 2000, año del ascenso de Putin, en el país han sido asesinados 34 periodistas, y muchos de estos casos permanecen en el misterio. Muchos ahora están en el exilio, silenciados o han terminado tras las rejas.

“Censura, no oficial”

Jochen Klenschmid, profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, asegura de forma categórica que en Rusia existe la censura, pero “no oficial”.

“En el momento en el que se estableció una ley, en donde la falta de respeto frente a instituciones oficiales, puede ser castigado, esto puede ser equivalente a la censura”, aclara, al tiempo que explica que con nueva ley, promulgada en 2012 y acompañada de medidas represivas, la situación dio un giro radical.

De todos modos, el experto reconoce que siempre hubo una línea muy oficial, que se tenía que seguir en los medios de divulgación masivos, particularmente en televisión, “así que en los medios de gran consumo por los rusos, siempre hubo una línea vinculante oficial”.

Klenschmid observa que en la actualidad, la televisión rusa hoy es casi pura propaganda estatal, mientras que entre los periódicos y las emisoras de radio sobreviven algunos con actitud crítica.

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Es grave, pero no única

En ese sentido, Rubén Sánchez, profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, ilustra que “la censura en Rusia es una vieja historia que data de los tiempos zaristas, se prolonga bajo el Estado bolchevique al amparo de la dictadura del proletariado y se mantiene es esta era de fake news por las redes sociales y medios de prensa que critican las instituciones”.

“El mundo se preocupa poco porque la censura (o la autocensura) se ejerce por doquier, el que se sienta libre de pecado, que tire la primera piedra)”, señala Sánchez, quien se pregunta qué gobernante hoy no pretende manejar a la opinión pública.

Es más, subraya que en Rusia existe una ley que permite declarar “agente extranjero” a cualquier medio de comunicación internacional, y que esta, se adoptó en respuesta a una medida similar en Estados Unidos contra la televisión rusa RT. Con esta medida, dice, se han visto afectadas Voz de América, Radio Free Europe y sus afiliadas.

El docente universitario opina que como sucede en Rusia, la libre expresión está restringida en muchas partes del mundo, pero admite que en este país se han eliminado a varios periodistas críticos del régimen.

Además no considera que esta situación haya empeorado con el gobierno de Putin, “hubo una rendija de esperanza con (Mijaíl) Gorbachov pero se mantiene dentro de la tradición del manejo del poder en Rusia”.

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Ángela Castro Ariza

Periodista de Vanguardia desde 1996. Egresada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Miembro del equipo de la página internacional. Editora nocturna.

@acastro72

acastro@vanguardia.com

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