miércoles 18 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Informe especial: Se acabó el silencio en el Vaticano

La decisión del jefe de la Iglesia Católica pretende marcar distancia en cuanto al encubrimiento de curas acusados de abusos sexuales a menores de edad, y levantar el “silencio cómplice” que ha rodeado todo el asunto.
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El papa Francisco pone punto final a la ley del silencio en torno a la pederastia de los sacerdotes, que durante décadas reinó y encubrió los crímenes dentro de la Iglesia Católica.

Cumplió con lo prometido en febrero pasado durante una cumbre extraordinaria sobre el tema, y lo anunció de manera simbólica ayer, justamente el día de su cumpleaños número 83.

Decidió así levantar el “secreto pontificio”, esa especie de muro construido para ocultar los casos de abusos sexuales por parte del clero, proteger a los pedófilos, silenciar a las víctimas e impedir que las autoridades civiles investigaran los delitos.

La decisión, una enmienda al Derecho Canónico, sin lugar a dudas, marca un punto de inflexión en el manejo de los abusos sexuales cometidos por religiosos, que bajo el “secreto pontificio”, permitió mantener el escándalo oculto. Sin embargo, este secretismo a lo largo de los años ha causado mucho daño a la credibilidad de la Iglesia en todo el mundo.

En adelante, la justicia civil podrá tener acceso a los procesos canónicos en contra de curas acusados de pederastia o de pornografía infantil. Las víctimas además podrán conocer los juicios y los veredictos.

Catalina Hernández, teóloga de la Universidad Javeriana, lo interpreta como “un paso decisivo” en la lucha contra la pederastia y en la transparencia de la Iglesia en torno al asunto.

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Para ella, es un hecho que el Papa quiere poner las pruebas a la luz del público en general, “y dejar ese secretismo que existe de lo que es el Derecho Canónico y lo que es juzgar al interior de la Iglesia”, para trasladarlo a la justicia civil.

El Pontífice argentino, a su juicio, ha tratado de que los casos de pederastia y de pornografía infantil se suscriban a la ley civil. Es decir, “abrir lo suficiente la situación para que sea la ley civil la que juzgue y condene”, precisa.

Igualmente considera que lo que había anteriormente era una sensación de encubrimiento debido al fuero que comparten los religiosos, a los votos y a ciertas prácticas anticuadas.

Según la teóloga, el Jefe de la Iglesia Católica “está tratando de ser al máximo trasparente y esa transparencia se está buscando por las víctimas”.

Algo que, agrega, va a nutrir además la cuestión para que haya más representación activa de las víctimas de abusos, porque los testimonios y las denuncias son muy pocas frente a la verdadera dimensión del problema de la pederastia en la Iglesia.

En ese sentido, Hernán Olano, vicerrector de la Universidad La Gran Colombia y vaticanista, estima que el tema es muy importante, por cuanto para el Papa uno de los aspectos que se reclamó en la cumbre dedicada al asunto del abuso sexual y la pederastia a comienzos de este año en el Vaticano, tuvo que ver con la prohibición de imponer a las denuncias de las víctimas una obligación de silencio.

Lo que significa en otras palabras, reconducir el “secreto pontificio” a un nivel de reserva normal en cualquier actuación judicial, el denominado “secreto de oficio”, señala el Doctor en Derecho Canónico.

Explica, además que “la decisión del papa Francisco al levantar el secreto pontificio implica, que los documentos en los procesos penales canónicos, si bien no serán de dominio público, sí se habrá de facilitar la posibilidad de que la Diócesis que tiene una documentación determinada, como un testimonio que puede ser prueba reina en el proceso, le transmita copia de la documentación también a la autoridad penal”.

De esta forma, se puede dar el procedimiento en beneficio de la víctima y/o en defensa del buen nombre del implicado, recalca Olano.

Es importante señalar que el “secreto pontificio” no es lo mismo que el sigilo sacramental, que opera en todos los casos de confesión como tal, aclara por su parte, Iván Baquero, teólogo de la Universidad Javeriana.

Con esto se refiere a que lo que se dice al sacerdote no puede en ningún momento ser revelado, porque se estaría rompiendo con la estructura misma del sacramento.

Del mismo modo observa una “respuesta muy contundente por parte del Papa de hacer un esfuerzo por esclarecer todo lo que ha ocurrido dentro de la Iglesia”, y sumado a ello, permitir que la justicia ordinaria de cada país entre a adelantar sus investigaciones sin obstruir en ningún momento el procedimiento.

La reivindicación de las víctimas es otro elemento a considerar tras la decisión adoptada por Francisco, opina Baquero.

El teólogo cree que es una respuesta a ese clamor de las víctimas y a toda la presión que ha caído sobre la Iglesia, exigiendo coherencia y trasparencia. Y en esa misma medida, agrega, la institución responda a ese clamor siendo una Iglesia más abierta, en donde “realmente los sacerdotes sean ejemplo de vida, y no una figura jerárquica intocable que está por encima de los demás y la ley”.

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