La clave está en la recuperación, dado que los caballos pueden perder entre 10 y 12 litros de sudor por hora.

Publicado por: Resumen Agencias
El desempeño de un caballo en competencia no depende únicamente del entrenamiento o la genética. Investigaciones recientes muestran que la mayoría de los equinos de alto rendimiento presentan signos de agotamiento tras las jornadas deportivas.
Según la Universidad de Michigan, más del 65 % de estos animales registra fatiga muscular después de competir, mientras que 4 de cada 10 sufren deshidratación y desequilibrios en los electrolitos.
A esto se suma que cerca del 70 % desarrolla rigidez o inflamación localizada, condiciones que elevan el riesgo de lesiones y comprometen su continuidad en las pistas.
En Colombia, donde hay disciplinas como el paso fino, el salto, el polo, la vaquería y adiestramiento, esta situación es especialmente relevante. Detrás de cada presentación hay una obligación de garantizar la adecuada recuperación física del caballo.
“El rendimiento deportivo y el bienestar animal van de la mano. Así como es importante que jinetes, propietarios y veterinarios entiendan que cada logro comienza con una recuperación adecuada”, señala la médica veterinaria Gloria Pesantes, especialista en equinos de Gabrica.
Las cifras
Diversos estudios confirman que el impacto físico tras las competencias es considerable:
- El 40 % de los caballos de exposición presenta deshidratación severa luego de jornadas exigentes.
- Durante una competencia, un caballo puede perder entre 10 y 12 litros de sudor por hora, arrastrando minerales esenciales como sodio, potasio y cloruro.
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- En lo músculo-esquelético, se reporta una alta frecuencia de lesiones articulares en el tarso de los caballos criollos, asociadas al esfuerzo sin una recuperación adecuada.
¿Por qué ocurre este deterioro?
Las disciplinas ecuestres exigen un esfuerzo significativo del organismo del caballo. En cada prueba:
- Se pierden minerales esenciales como sodio, potasio, cloruro, calcio y magnesio a través del sudor.
- Se producen desbalances hídricos que afectan la resistencia.
- Músculos, tendones y articulaciones acumulan tensión y microlesiones que derivan en rigidez y dolor.
Cuando estos factores no se atienden a tiempo, el resultado es una disminución del rendimiento, recaídas frecuentes y una vida deportiva más corta.
Claves para prevenir lesiones y optimizar el rendimiento
Al igual que los atletas humanos, los caballos requieren protocolos claros de recuperación que contemplen:
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1. Reposición rápida de electrolitos para restablecer el equilibrio mineral.
2. Estimulación de la hidratación, especialmente en climas cálidos.
3. Alivio muscular y articular para reducir inflamación y dolor postcompetencia.
4. Terapias de apoyo, como la hidroterapia, usada en el país para rehabilitar lesiones y mejorar la resistencia.
“Hay un suplemento diseñado para reponer sales minerales y aportar energía de rápida absorción. Ayuda a mantener la vitalidad e incentiva el consumo de agua tras el esfuerzo”, destacan desde Gabrica.













