lunes 26 de abril de 2021 - 10:30 AM

La tribu que defiende la Amazonia de las mafias y multinacionales

En un momento en el que el Amazonas pierde al año más de 8.500 km² de árboles ante la impotencia de organizaciones ambientales y la poca efectividad de las medidas de control de las autoridades, una tribu indígena en Brasil ha logrado defender su territorio y desafía a las mafias y las multinacionales de alimentos.
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Son solo 1.500 indígenas, hasta hace unos años apenas sí conocían la tecnología y su primer contacto con el resto de la humanidad fue solo hasta 1969 en Brasil.

No obstante, a pesar de lo vulnerables que parecen ser, la tribu Suruí y su jefe Almir han logrado lo que muchas organizaciones ambientales, gobiernos y en general el resto del planeta no han podido: proteger la Amazonia de la deforestación y quitársela de las garras a las mafias, las multinacionales de alimentos y la industria maderera.

Su tierra, de 248.000 hectáreas, parece un oasis en medio de un desierto desde Google Earth, donde se observa con horror cómo la deforestación ha devastado el principal pulmón del mundo en los últimos años.

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Solo en 2020, el Instituto Nacional de Investigación Especial, INPE, calcula que se perdieron 8.500 km² de árboles, aunque otras organizaciones dicen que el daño es de 11.088 km², un 9,5 % más que en 2019 (todo un récord).

Según un artículo del diario El País de España, esto equivale a 626 millones de árboles talados en un año. Para Greenpeace, es como si “cada minuto del último año la Amazonia hubiera perdido el equivalente a tres campos de fútbol, hasta sumar cerca de 1,58 millones de estadios”.

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Mil kilómetros cuadrados de árboles ha perdido en los últimos cinco años el Amazonas en Brasil.

Por eso esta historia de David vs Goliat cobra más relevancia, pues organizaciones ambientales advierten que no solo se trata de la pérdida de biomasa y vegetación. También se afecta el hábitat de especies de fauna y flora en una de las zonas más ricas y biodiversas del mundo. Eso sin hablar de las consecuencias en el cambio climático.

Pero, ¿cómo ha hecho esta tribu para defender su territorio? ¿Quiénes son, qué dificultades han tenido y qué tiene que ver Google en esto?

Acá les contamos.

La historia de la tribu Suruí del Amazonas

Paiter Suruí. Así se llama la tribu indígena que ha logrado defender ‘el pulmón’ del mundo en la selva amazónica de Brasil y que desde 2007 ha contado con un aliado, Google, para proteger 248.147 hectáreas de bosque tropical.

La historia se remonta al 7 de septiembre de 1969, cuando los Suruí tuvieron contacto por primera vez con la Fundación Nacional del Indio, en el marco de la estrategia de colonización que promovió la dictadura brasileña.

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Como les pasó a otras tribus en la época, fueron atacados por las ‘enfermedades de los blancos’ y pasaron de una población de 5.000 a menos de 300. Después pasaron décadas en el anonimato, pocos se acordaron de ellos, hasta que Google los puso ‘en el mapa’.

La colonización del Amazonas les permitió a los brasileños acceder a un rico abanico de recursos naturales, pero también trajo la devoración del bosque para iniciar labores de agricultura, minería y ganadería.

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Esto quedó en evidencia con Google Earth, que a través de imágenes satelitales muestra cómo ha avanzado la deforestación en la Amazonia en los últimos 40 años.

Pero para sorpresa de muchos, un terreno de 248.000 hectáreas (15 veces el tamaño de Bucaramanga), al norte de Cacoal (estado de Rondônia) y cerca de Aripuanã (estado de Mato Grosso), parecía intacto y no verse afectado.

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Gracias a Google, el mundo pudo conocer los esfuerzos del jefe Almir y su pueblo por preservar la tierra de sus ancestros y el hogar de plantas endémicas como la pupuhal, la tabocal, la mel de abalha y el jenpupo, así como animales como el tucán, la arara, la capivara y el venado.

Bajo otras condiciones habrían pasado desapercibidos y quizás no hubieran aguantado mucho más los embates de las mafias y organizaciones criminales que han aprovechado la falta de presencia del Estado para explotar ilegalmente la madera y la minería en esta parte de Brasil.

Alianza con Google

La historia de los Suruí tuvo otro giro en 2007, cuando hicieron un convenio con Google, que les dio acceso a herramientas como Google Earth Outreach y Open Data Kit. Con ubicación geográfica, han podido identificar las zonas en donde hay taladoras. A su vez, le muestran al mundo la importancia de tener la Amazonia protegida. Buscar ayuda, en caso de deforestación, desde un satélite que vigila 24 horas al día, es más fácil que nunca.

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Lucha contra las mafias

A pesar de las victorias alcanzadas en estos años, Almir Suruí, cacique de esta tribu indígena, advierte que no ha sido fácil.

En 2015, le dijo al Diario Los Andes que “la presión es muy alta” y “es complicado preservar la selva” de las mafias, que llegan a las zonas con vehículos, maquinaria y armas de fuego.

Durante 2020, sicarios atentaron contra la vida de la profesora Naraimi Suruí y contra su esposo Roberto Suruí. ¿Las posibles causas? La protección que hacían de la tierra, de sus raíces y del ecosistema en el que vivían.

Esa es mi vida. En el pasado perdí a mi hermano de la misma forma (asesinado), estuve a punto de perder a mi hijo y a mi nuera también de la misma forma, por esa lucha
Cacique Anime Suruí, hace unos años en una entrevista.

En esa misma entrevista, Anime lamentó que “los blancos ven a los indios como si no fueran nada, como si fueran animales y quieren atropellar la cultura, la vida y la familia del indio”.

Necesitan más ayuda

Sería injusto decir que los Suruí son los únicos que han logrado proteger sus terrenos de la deforestación. Solo en el Amazonas hay decenas de esfuerzos exitosos de preservación del bosque tropical, pero todas tienen la misma preocupación.

La tribu que defiende la Amazonia de las mafias y multinacionales

A pesar de las batallas ganadas, cada vez están más aislados y ven cómo los territorios que los rodean están cada vez más devastados. Ver cómo los territorios vecinos sucumben ante la deforestación es desmoralizador.

Por ello ven con desesperanza cómo las medidas de control de las autoridades son infructuosas y no llegan a sus zonas de influencia. Temen que, si no llegan ayudas adicionales en el futuro, terminen perdiendo la guerra.

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Daño en el Amazonas es irreversible

En los últimos cinco años se han perdido más de 50 mil km² de árboles en el Amazonas, un desastre que los gobiernos brasileños lograron ralentizar levemente hace 15 años, pero que desde 2014 ha vuelto a tener una tendencia al alza.

Según datos de Amnistía Internacional (que difieren un poco de los del INPE), en el 2015 se deforestaron 6.500 km², en 2016 fueron 8.000 km², en 2017 la cifra disminuyó a 7.000 km², en 2018 aumentó a 7.500 km², en 2019 el paso fue gigante y se llegó a 10.000 km² deforestados y en 2020 la cifra ascendió a 11.000 km².

¿Los motivos de este fenómeno? Vender la madera o, en su defecto, talar los terrenos para convertir estos bosques en terrenos para la ganadería.

Además, está la incapacidad del Estado para controlar las mafias ilegales (minería o venta de madera) y el asesinato sistemático de líderes ambientales. Solo en 2016, 49 activistas medioambientales fueron asesinados por proteger la selva.

A esto se suma lo que los críticos han llamado una supuesta apatía del presidente brasileño Jair Bolsonaro a tomar medidas más contundentes. Según sus críticos, durante su administración se han relajado las acciones de control y las labores de preservación en la principal selva tropical del mundo.

El estado Pará es el que más ha padecido el fenómeno de la deforestación, pues el 45 % de la tala en la Amazonía brasileña está en esta región, seguida de Mato Grosso (15 %) y Amazonas (13 %).

Y si bien Brasil tiene más del 60 % de la selva amazónica, otros países como Colombia y Perú tampoco se salvan. La deforestación en el noroeste de la Amazonia colombiana es preocupante. También se está dando la tala en áreas protegidas y cerca a las tribus indígenas Makui, Llanos de Yori y Yaguara II.

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