Una práctica que puso en riesgo a la especie.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Una operación conjunta de inteligencia terminó revelando un esquema criminal que, durante meses, pasó inadvertida entre las fronteras de Colombia, Perú y Brasil.
Una denuncia ambiental encendió las alertas
La Policía de Carabineros desarticuló una red que torturaba ranas amazónicas para extraer su veneno y comercializarlo como tratamiento curativo en al menos cinco países.
— Teleantioquia (@Teleantioquia) November 20, 2025
Según la investigación, varias personas habrían muerto por el contacto de esta sustancia, vendida de manera… pic.twitter.com/zyfC7MgGgh
Las autoridades confirmaron que la operación, que tomó más de un año y medio, permitió la captura de cinco personas y la incautación de equipos usados para coordinar el tráfico ilícito.
El brigadier general Carlos Germán Oviedo Lamprea explicó que la estructura, conocida como los ‘Kambo’, extraía la secreción de la rana Phyllomedua en zonas selváticas de la Amazonía, trasladaba los ejemplares a Risaralda y allí producía artesanalmente veneno.
El negocio habría generado más de $1.500 millones anuales, según los reportes oficiales. Lea también: Investigan presunta red dedicada al tráfico ilegal de especies marinas entre la Costa y Bogotá
El caso se dio a conocer tras una alerta presentada ante la Corporación Autónoma de Risaralda sobre el uso sospechoso de ranas en supuestas tratamientos espirituales.
A partir de allí, la Fiscalía desplegó interceptaciones, seguimientos encubiertos e infiltraciones. Las pesquisas revelaron que los miembros de la organización no pertenecían a comunidades indígenas, aunque portaban credenciales falsas de Perú para legitimar sus actividades.
Así operaba la red: rutas, roles y métodos
La investigación permitió reconstruir el complejo engranaje de la organización.
- Tres ciudadanos peruanos capturaban las ranas en la selva.
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- Los anfibios eran enviados vivos por rutas fluviales hacia Colombia.
- Desde Putumayo viajaban a Cali y luego a Risaralda, donde se extraía la secreción.
- Parte del material se convertía en tablillas secas, lo que facilitaba su paso por aeropuertos sin levantar sospechas.
Laboratorios especializados confirmaron que las muestras incautadas contenían “veneno de rana Kambó”, evidencia clave para las acusaciones de tráfico ilegal de fauna y enriquecimiento ilícito.
Rituales clandestinos que llegaban a otros continentes
El portal que reveló detalles del caso informó que la red también instaló operaciones en Ecuador, México y Polonia. En estos países organizaban rituales cuando reunían un número determinado de asistentes.
Las sesiones, documentadas por agentes infiltrados, incluían. Lea también: Desarticulada red que traficaba cocaína colombiana camuflada entre especias alimentarias
- Ayuno previo.
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- Incisiones en brazos o espalda para aplicar la secreción.
- Reacciones como vómitos, desmayos y alteraciones fisiológicas.
Las prácticas, sin respaldo médico, eran ofrecidas especialmente a personas con problemas de salud.
















