Santander
Viernes 29 de mayo de 2026 - 10:48 AM

Prográmese con el Festival de ceibas vivas del Cañón del Chicamocha: horarios, fecha y recorrido

El próximo 13 y 14 de junio se vivirá en San Miguel, en Cepitá, el corazón del Cañón del Chicamocha, el Festival de ceibas vivas. Una invitación a recorrer senderos ancestrales y conectar con la ceiba barrigona, símbolo de vida y resistencia en este ecosistema privilegiado de Santander.

Suministrada (Fondo Emerger, Fundación Caminos Nativos, Junta de Acción Comunal, Asociación de Guías del Cañón del Chicamocha) /Vanguardia
Suministrada (Fondo Emerger, Fundación Caminos Nativos, Junta de Acción Comunal, Asociación de Guías del Cañón del Chicamocha) /Vanguardia

Compartir

En San Miguel, un corregimiento enclavado entre montañas escarpadas y bordeada por el río Chicamocha, la vida gira en torno a las ceibas barrigonas. Un guardián solitario, de tronco robusto y curvado que se aferra a pendientes abruptas desafiando la gravedad.

El 13 y 14 de junio, esta vereda de Cepitá abrirá sus caminos para recibir a caminantes, ciclistas, viajeros y curiosos que buscan una experiencia en el Cañón del Chicamocha, y disfrutar de la riqueza natural que alberga en sus más de 200 kilómetros de extensión y cerca de 2.000 metros de profundidad.

El encuentro, liderado por la Fundación Caminos Nativos y la Junta de Acción Comunal del Corregimiento San Miguel, propone una experiencia que combina naturaleza, memoria y comunidad.

“Un encuentro para contemplar los tesoros vivos de San Miguel, caminar senderos ancestrales, pedalear el Cañón del Chicamocha, escuchar las historias de los abuelos y conectar con la belleza simple de la vida en comunidad”, expresaron.

Suministrada (Fondo Emerger, Fundación Caminos Nativos, Junta de Acción Comunal, Asociación de Guías del Cañón del Chicamocha) /Vanguardia
Suministrada (Fondo Emerger, Fundación Caminos Nativos, Junta de Acción Comunal, Asociación de Guías del Cañón del Chicamocha) /Vanguardia

La Travesía y Caminata de las Barrigonas nació como una invitación a descubrir el corazón vivo del Cañón del Chicamocha a través de sus paisajes y formas de vida de su comunidad. Por eso el objetivo es que cada paso y pedalazo acerque a los visitantes a la esencia del territorio.

El festival contará con un “Pase Montañero” que recorrerá 11 kilómetros e incluye medalla, número de participación, almuerzo montañero, hidratación y seguro de asistencia médica.

En dos semanas, las plántulas pueden llegar hasta los 30 centímetros de altura. Tardan de 20 a 25 años en madurar y pueden vivir hasta 100 años.

Suministrada/Vanguardia
Suministrada/Vanguardia

“Raíces que nos unen”

Desde 2017, la Fundación Caminos Nativos trabaja en zonas rurales de Santander con proyectos sociales que, con el tiempo, se han conectado con el turismo comunitario y la conservación ambiental. En San Miguel encontraron un territorio con una riqueza natural inmensa, pero también con retos históricos asociados al abandono y al uso no sostenible de sus recursos.

Publicidad

De esa mezcla nació el proyecto Ceibas Vivas del Cañón del Chicamocha, una iniciativa apoyada por el Fondo Emerger que busca proteger la ceiba barrigona y conservar el bosque seco tropical a través de acciones lideradas por la comunidad.

Una de las apuestas principales ha sido la construcción de un vivero comunitario, desde donde se impulsa la siembra de nuevos individuos y el monitoreo de la especie. A esto se suman procesos de señalización participativa, talleres de educación ambiental y estrategias de sensibilización que buscan transformar la relación de los habitantes con su entorno.

El proyecto también incluye alternativas productivas sostenibles, como la implementación de sistemas de manejo semiestabulado de cabras, que permiten reducir la presión sobre el bosque seco tropical. Este modelo, trabajado con familias de la vereda, combina conocimiento técnico con saberes locales.

“El trabajo en esta etapa se centra en el monitoreo comunitario, la señalización participativa y las acciones de sensibilización a través de talleres. Concientizamos a la comunidad de un tema ambiental importante que debemos tener en cuenta: lo que necesitamos para que nuestras ceibas vivan y se multipliquen”, explicó en ese momento Paola Arenas, cofundadora de Caminos Nativos.

El guardián del canón

Su tronco abultado, que se lleva todas las miradas, es en realidad una adaptación perfecta. Allí almacena agua y nutrientes que le permiten sobrevivir largos periodos de sequía. Sus hojas trilobuladas y grandes, y las ramas cortas y gruesas le ayudan a captar una gran cantidad de luz solar para su proceso de fotosíntesis.

Endémica del Cañón del Chicamocha, la ceiba barrigona crece en suelos con poca humedad y bajo condiciones extremas de temperatura y luminosidad. Puede tardar entre 20 y 25 años en alcanzar su madurez y vivir hasta 100 años.

Está categorizada por el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN, como una especie en peligro de extinción. Debido a factores como el cambio climático, la expansión de la ganadería, la extracción de madera y el comercio ilegal. Aunque muchas de las poblaciones existentes están en zonas de difícil acceso, la presión humana sigue siendo una amenaza constante.

Quienes recorren estos senderos deben hacerlo desde el respeto: evitar prácticas que puedan afectarla, no extraer material vegetal y optar por recorridos guiados que garanticen un turismo responsable. La conservación no pueden depender únicamente de quienes habitan el territorio, sino también de quienes lo visitan.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad