viernes 16 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Perú se desestabiliza

Perú ha sido testigo de una ola de escándalos que han involucrado a sus expresidentes. El Gobierno de Martín Vizcarra apuesta por el camino del adelanto electoral para cambiar la clase política.
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La crisis que enfrenta al Gobierno peruano y el Congreso de ese país ha tomado un giro inesperado, luego de que el presidente Martín Vizcarra planteara un adelanto de las elecciones generales, corriendo incluso el riesgo de abandonar el poder antes de tiempo.

La sorpresiva propuesta de Vizcarra, durante su mensaje anual a la Nación a finales del mes pasado, es un nuevo capítulo de la dramática situación política en el Perú, un país que tiene a todos sus expresidentes procesados por hechos de corrupción.

La apuesta del Ejecutivo es adelantar las elecciones para conjurar la crisis institucional debido a los desacuerdos irreconciliables con el Legislativo, dominado por la oposición, Fuerza Popular o fujimorismo (derecha) y el Partido Aprista Peruano, Apra (centroizquierda).

La pugna entre ambos poderes del Estado se centra en la negativa del Parlamento de respaldar una reforma política que el actual presidente había presentado para combatir la corrupción.

Ahora bien, la decisión de adelantar los comicios para el 2020, previstos para 2021 está en manos del propio Legislativo que deberá aprobar una enmienda constitucional para tal fin, la cual a su vez debe ser votada también por los peruanos en un referéndum.

Es una situación complicada, sin duda, considera Renzo Mazzei, periodista y analista político peruano.

En su opinión, el país vive desde 2016 un clima político de confrontación, que sumado al escándalo de la constructora brasileña Odebrecht solo ha traído cosas negativas.

Entre esas cosas, enumera la renuncia de un presidente como Pedro Pablo Kuczynski, la encarcelación de la principal líder opositora Keiko Fujimori, el suicidio del exmandatario Alan García cuando estaba a punto de ser detenido, la causa contra el expresidente Ollanta Humala y el proceso de extradición contra su predecesor Alejandro Toledo en Estados Unidos. “Todo esto en tres años”, precisa Mazzei.

En ese contexto, señala que “el presidente Vizcarra ha intentado enarbolar la bandera de la lucha anticorrupción para enganchar con una ciudadanía que exige que se vayan todos”.

Las reformas propuestas por Vizcarra, especialmente las últimas, no han salido como indicaba la propuesta original, explica el analista peruano, “lo que confirma que este Congreso, sobre todo su mayoría fujimorista, está poniendo trabas a cualquier iniciativa del Ejecutivo”.

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Así las cosas, la mejor salida que encontró el Gobierno es proponer un adelanto de elecciones, incluyéndolo a él mismo, subraya Mazzei, quien reconoce que esto ha generado “un clima de inestabilidad política porque no sabemos los ciudadanos si realmente este Congreso querrá nuevas elecciones”.

Igualmente hace énfasis en que el presidente Vizcarra no tiene bancada en el Congreso, uno de los más impopulares en la historia reciente del Perú, considerando que actualmente solo tiene un 7% de aprobación.

“Así que en medio de esa incertidumbre, se abre la posibilidad de que el presidente presente una cuestión de confianza para forzar un cierre del Congreso”, describe el analista político.

Lo que más ha costado es sin duda la propuesta del Ejecutivo para que el levantamiento de la inmunidad parlamentaria la vea un entre autónomo. Aquí los congresistas se opusieron y la hicieron larga en sus debates.

Analiza, de otro lado, que la constante lucha política entre ambos poderes del Estado ha traído consigo un serie de efectos en la economía ya que según estadísticas oficiales, señalando que la producción nacional creció en el último trimestre apenas 1.08%, el peor resultado en 10 años.

Si bien el presidente peruano aspira a que se apruebe primero en el Congreso y luego a través de un referéndum ciudadano para darle mayor solide, Mazzei advierte un riesgo por el poco tiempo.

En ese sentido, argumenta que “el Congreso podría aprobar la propuesta en dos legislaturas extraordinarias antes de fin de año pero dudo que lo haga porque aparentemente no habría voluntad, con lo cual el presidente tendría que completar su periodo hasta el 2021 o también podrían forzar la figura de la renuncia presidencial”.

Corrupción, la raíz

Isaac Bigio, politólogo, economista e historiador formado en la London School of Economics, observa, a su turno, que muchos de los que cuestionan la decisión de adelantar elecciones son aquellos involucrados precisamente a los partidos más corruptos de Perú, el Apra y el fujimorismo.

A renglón seguido, plantea que lo que el país necesita es una Asamblea Constituyente, aunque aclara que la salida a elecciones generales no resolvería el problema.

“Sería otro presidente y no sabemos qué va pasar, pero se tienen que hacer leyes muy duras contra la corrupción para procesar a los congresistas que han cometido delitos”, según él.

A su modo de ver, el gran problema que tiene el Perú son sus altos índices de corrupción y una población en general muy molesta por esta situación. Como si fuera poco, anota que el Parlamento peruano tiene grandes niveles de desaprobación popular.

Identifica un Parlamento con el mayor déficit democrático en su elección. “Tenemos un partido, Fuerza Popular, que sacó menos de la cuarta parte de los votos, pero que ha obtenido más del 55% de los parlamentario, esto por un sistema electoral bastante cuestionable”, precisa el politólogo.

Bajo estas circunstancias, con un Parlamento altamente impopular y en medio de una profunda crisis política, Vizcarra ha decidido adelantar las elecciones y en esa línea, por lo que Bigio estima que no hay un quiebre del orden constitucional.

Más bien considera que es insuficiente, ya que se necesita una nueva Asamblea Constituyente que tenga plenos poderes y reestructure por completo el país.

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Fujimorismo, presente
Al referirse al tema, Sebastián Polo, el politólogo de la Universidad del Rosario, resalta que es necesario entender que es uno de los momentos más importantes en cuanto a la legitimidad de la clase política, pero principalmente, de las fuerzas que han venido gestando el escenario político peruano durante los últimos 40 años. “Nos damos cuenta que la preponderancia del fujimorismo como de otras fuerzas políticas opositoras han demostrado que todos hacen parte de un mismo juego, un ajedrez político”, dice.
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