El estado de Wisconsin, epicentro de las nuevas manifestaciones, declaró el estado de emergencia que incluye un toque de queda durante la noche. Unos 500 miembros de la Guardia Nacional llegarán a la localidad de Kenosha.

Publicado por: Agencia Efe
La indignación y la furia ciudadana se propagan en varias regiones de Estados Unidos, a raíz del nuevo caso de racismo contra un afroamericano, Jacob Blake, quien permanece en estado grave, y los dos asesinatos durante una protesta por parte de un menor de 17 años armado con un fusil.
La situación se ha agravado a tal punto que debió suspenderse la fecha del torneo de baloncesto de la NBA por iniciativa del equipo local, Milwaukee Bucks.
La ciudad de Kenosha, en el estado de Wisconsin, ha sido escenario de protestas y disturbios después de que el pasado domingo Blake, de 29 años, fuera atacado con siete disparos por la espalda por un policía blanco, en una escena que fue captada por los teléfonos celulares de testigos.
Anoche el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hablaría de los disturbios raciales en Kenosha en su discurso de cierre en la Convención Nacional Republicana.

Trump “hablará de los disturbios que hemos visto en ciudades estadounidenses, incluida Kenosha, Mineápolis, Portland, Seattle, Chicago y otras urbes”, avanzó el director de Comunicaciones de la campaña del mandatario, Tim Murtaugh, a periodistas.
El responsable de la campaña adelantó que Trump mencionará también la necesidad de que la Policía pueda hacer su trabajo y expresará su respeto por la labor desempeñada “por la amplia mayoría” de los agentes.
El Departamento de Justicia de Wisconsin ha abierto una investigación del suceso, sobre el que la Policía sostiene que estaba atendiendo “un altercado doméstico”, mientras que las autoridades federales han iniciado pesquisas de derechos civiles sobre el tiroteo.
La noche del pasado martes al miércoles, al menos dos personas fallecieron y una resultó herida durante disturbios en Kenosha.
Trump es criticado por su respuesta a las protestas y disturbios raciales en EE.UU., que se reavivaron tras la muerte en mayo de otro afroamericano, George Floyd, a manos de un policía blanco.















