martes 19 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Solo la ley no tiene bando en Venezuela

En un clima de tensa incertidumbre, Venezuela protagoniza un pulso político entre dos posturas que reivindican la legitimidad.
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¿Quién tiene la legitimidad para proclamarse presidente de Venezuela y quién no?

La pregunta ronda, luego de que Venezuela quedara sumergida, en enero pasado, en una crisis sin precedentes, con dos realidades políticas paralelas: dos presidentes en simultáneo que se disputan el poder real.

El oficialismo de Nicolás Maduro y la oposición están disputando la legitimidad del gobierno venezolano.

Un choque de legalidades, y acusaciones cruzadas que ha provocado el debilitamiento democrático del país, y, al margen de esto, un debate con fundamento jurídico que además, trasciende fronteras.

Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, cuestiona que no hay un presidente legítimo en Venezuela, argumentando que realmente ninguno de los dos tiene elementos para declararse como tal.

Si bien el gobierno de Maduro tiene el dominio organizacional y de estructuras que ejercen poder en Venezuela, explica que su proceso electoral es fraudulento en la medida en que fue el resultado de una decisión de la Asamblea Nacional Constituyente, que citó a elecciones cuando no podía hacerlo.

Y en ese marco, que el Consejo Nacional Electoral, CNE, organismo encargado de hacerlo, no lo hizo, además de que se hizo en un periodo anterior a lo que habitualmente se hacía.

A todo esto se suma, que la participación fue de un sector únicamente oficialista y la oposición no tiene representación alguna.

Ninguno es legítimo

De otro lado, Rodríguez menciona que en el caso de Guaidó, la situación también es particular.

“Realmente en ninguna parte, ni siquiera en el Artículo 233, se dice que cuando un presidente es ilegítimo puede el presidente de la Asamblea Nacional asumir la Presidencia de la República”, describe el investigador.

En efecto, dice que lo que hace la oposición es una interpretación de unos artículos sobre la cual se va a dar el resultado en Venezuela de erigirse Guaidó como presidente “encargado” de la transición.

No obstante, aclara que ese proceso solo puede ser interpretado por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, dominada por el chavismo. Por lo tanto, la decisión recae en la Asamblea Nacional, lo cual tampoco es un trámite regular.

“No tienen elementos de regularidad, pero sí genera con dos presidentes, uno que domina el aparato estatal y otro que tiene la legitimidad internacional de más de 50 países, y dentro del país viene siendo reconocido por diferentes actores políticos”, describe Rodríguez.

Cuestión de perspectiva

Por su parte, Carlos Andrés Pérez, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle, define la legitimidad e ilegitimidad en Venezuela como un tema de perspectiva.

Asimismo en enfático en señalar que en este momento hay acciones paralelas que se realizan en Venezuela “y que van a ser los Estados, que han reconocido tanto a los gobiernos ‘interino’ como el ‘legítimo’ para entablar relaciones diplomáticas y poder establecer y continuar con esas relaciones bilaterales y multilaterales”.

Frente al tema, plantea varios asuntos a considerar.

El primero de ellos, según él, sea en el caso de Maduro o de Guaidó, “es que teóricamente la legitimidad está dada por dos aspectos, hacia el interior del Estado y hacia el exterior” en cuanto a las relaciones con otros pares del sistema internacional.

Refiriéndose a la legitimidad del gobierno actual a nivel interno, el experto internacionalista hace alusión a la baja aceptación que, al parecer, tiene el oficialismo con la población con la cual se identifica y particularmente con el liderazgo que representa Maduro.

De hecho, sustenta lo anterior en las recientes encuestas que indican que el respaldo a Maduro se ubica alrededor del 14%.

En lo que respecta a la legitimidad en el exterior, el docente Pérez argumenta que “va a estar dada precisamente en lo que está ocurriendo con el gobierno de Guaidó, y lo que eso significa al momento de entablar relaciones diplomáticas dentro del sistema internacional”.

Relación que, a su juicio, actualmente se encuentra casi que en suspenso.

“Se sabe que varios gobiernos están apoyando al gobierno de Guaidó, sin embargo actualmente el gobierno de Maduro está jugando un poco a desgastar ese papel que está ejerciendo el líder opositor y de la misma forma, espera que el cerco diplomático funcione”, destaca.

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Sui géneris

En este contexto, Rodríguez considera que Venezuela vive una situación “sui géneris”, donde lo deseable sería resolver el problema por medio de negociaciones, pero no hay espacios para ello porque ninguna de las dos partes está interesada en un diálogo.

“La realidad es que el gobierno de Maduro utiliza la negociación como una dilación en el tiempo, como una especie de escenario para ganar tiempo y finalmente imponer su posición; y la oposición, por su parte, no está dispuesta a jugar ese juego”, remarca el experto.

En tanto, Pérez percibe que el debate político de legitimidad se está jugando en la arena nacional e internacional.

A nivel interno, remarca que el debate está absolutamente desgastado, la oposición por medios pacíficos ha tratado de conciliar y negociar, pero solo ha servido para que Maduro tome determinaciones que siguen afectando las relaciones, pero además que con estos procesos dilatorios no se llegará a un acuerdo frente a una posible salida a la crisis venezolana.

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$!Solo la ley no tiene bando en Venezuela
Asunto debatible
Según Angelo Flórez, profesor de la Universidad Santo Tomás, la situación de legitimidad en Venezuela es un tema debatible, de la mano de dos presidentes que se acusan de “usurpador y de “golpista”. Señala que pese a que Venezuela es una democracia, poco a poco el régimen de Hugo Chávez fue haciéndose al control del CNE y las cortes. Y cuando muere Chávez y sube Nicolás Maduro, continúa ese proceso. Recuerda que un momento de fricción ocurrió en 2015, cuando la oposición gana las elecciones parlamentarias, y a partir de allí, empiezan los conflictos que con el tiempo se agravan.
Maduro convoca la Constituyente, y ésta última, de cierta forma, anula los poderes de la Asamblea Nacional y, por si fuera poco, el chavismo bloquea las puertas para revocar a un referendo revocatorio, donde en Venezuela no se puede revocar al presidente. El clímax llegó cuando Maduro toma posesión de su segundo mandato, en enero de 2019. Y Juan Guaidó entra en escena, para dar paso a una crisis de legitimidad, y en procura de una transición en Venezuela.
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