miércoles 06 de marzo de 2019 - 12:00 AM

¿Y después qué?

La posibilidad de materializar un cambio político bajo un marco constitucional en Venezuela, aunque es más real que nunca en el país petrolero, el camino que se vislumbra no está exento de obstáculos.
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Cambiar el régimen en Venezuela y adentrarse en un proceso de transición y de reconstrucción será un camino lento, doloroso y costoso.

Una Venezuela post Maduro no será un escenario fácil, en un país colapsado en lo social, político y económico que apenas se sostiene.

Así las cosas, una transición en Venezuela implica retos, tareas y problemas por resolver, producto de una maltrecha revolución bolivariana que ha venido socavando la institucionalidad, la democracia y la estabilidad nacional.

Si en el mejor de los escenarios Nicolás Maduro decidiera apartarse del poder y permitiera que la oposición construyera un gobierno de transición que llamara a elecciones y se eligiera un nuevo gobierno con apoyo de la comunidad internacional y actores internos, aún las influencias y los problemas para ese país y para Colombia son muy grandes, advierte Ronal Rodríguez, investigador de la Universidad del Rosario.

Uno de ellos, según él, es el tema migratorio, que no se resuelve en el corto plazo.

A esto se le suma la destrucción del sistema económico, pero particularmente del sistema social, de educación y salud, “que hace que los venezolanos tengan que tomar la decisión de permanecer durante más tiempo en los lugares a donde se han desplazado, porque no va a haber una infraestructura que atienda las necesidades y las demandas de la población”, explica.

Es más, calcula que los planes de reconstrucción en el país serían de gran aliento, el cual enfrenta una serie de problemas para materializarse.

Frágil reconstrucción

En síntesis, un cambio de timón en Venezuela implicará la confluencia de una serie de actores, incluso de aquellos que han crecido como bandas criminales, colectivos armados o el mismo Eln, que es visto como una guerrilla binacional, alerta el investigador.

“Todo eso genera escenarios que hacen que la transición vaya a tener muchos enemigos, sobre todo porque será una reconstrucción frágil, y después la reconstrucción que modifica la estructura estatal para resolver toda la gama de problemas sociales”, insiste Rodríguez.

Es como desatar una “serie de demonios”, asegura Rodríguez.

Se refiere con esto a “los actores que se han beneficiado de la revolución bolivariana, para encontrar importantes niveles de impunidad y apropiarse de negocios puntuales”, quienes buscarían una válvula de escape y terminarían engrosando las filas de organizaciones criminales, por ejemplo en la zona de frontera.

María Eugenia Bonilla, directora del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, asegura que el tiempo de la Venezuela post chavismo-madurismo no solo va a llegar, sino que ya está viviéndose.

En esa línea, considera que en estos momentos, por legitimidad constitucional, Juan Guaidó ha logrado cosas poco probables para la oposición en los últimos años: reconocimiento de más de 50 países del mundo; acompañamiento de organizaciones internacionales; apoyo de la mayoría de países de América Latina.

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Pero destaca que lo más importante es que ha logrado “la unidad opositora alrededor de su figura y la conexión masiva que ha tenido con el pueblo venezolano, históricamente opositor pero también el otrora chavista”.

No obstante, Bonilla reconoce que no será un camino sencillo, y hay mucho trabajo por hacer.

Cita como el más importante: recobrar la confianza en las instituciones nacionales, aludiendo a que la decisión más trascendental será cambiar el actual Consejo Nacional Electoral (CNE) y la convocatoria a nuevas elecciones presidenciales y parlamentarias, “todo esto mientras se toman acciones rápidas y contundentes respecto de lo económico y lo social”, dice.

Además, plantea que es necesario recuperar la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros, abonando el terreno para que todo el talento humano venezolano que está por el mundo pueda volver y aportar a la reconstrucción del país.

En tanto, para el periodista venezolano Orlando Avendaño, sanear las instituciones y el aparato de seguridad del Estado, es otro tema sobre la mesa en una eventual transición.

Por ello, opina que es urgente la asistencia internacional, sobre todo asistencia militar y policial, porque las Fuerzas Armadas están corruptas y venidas a menos, y no tienen la capacidad de controlar el conflicto que hay actualmente en el país.

Frente al tema económico, el periodista Avendaño prevé que no será un proceso tan lento como muchos creen, argumentando que el nivel de inversión que está a la espera de un cambio de sistema, pero dice que la cosa es distinta con el tema institucional y social, teniendo en cuenta la diáspora y la grave crisis humanitaria.

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