martes 05 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Guerras de mentiras

Las noticias falsas corren como pólvora por las redes sociales buscando ‘pescar en río revuelto’, en medio de confrontaciones políticas como actualmente ocurre en Venezuela.
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El supuesto desembarco de tropas de Estados Unidos en La Guajira, en territorio colombiano, que estarían preparando una intervención militar en Venezuela, es un capítulo más de las noticias falsas que han venido inundando las redes sociales, al mejor estilo de una guerra de mentiras de baja intensidad.

Ya en el pasado se había divulgado sobre presencia de mercenarios rusos en Venezuela, contratados para la protección del presidente Nicolás Maduro; reclutamiento de menores de edad por parte del Gobierno e incluso, que el líder opositor Leopoldo López, quien cumple detención domiciliaria en Caracas, en su momento preso en la cárcel militar de Ramo Verde, había muerto.

Estos son apenas unos ejemplos de la distorsionada realidad mediática que viene sacudiendo a Venezuela, país que atraviesa actualmente una crisis política que se agudiza a las sombras de las llamadas ‘fake news’ (noticias falsas).

En medio de esta coyuntura, el bombardeo de noticias falsas que circulan por las redes, viajan muy rápido y son susceptible de producir un efecto cascada. Es tal el impacto de este fenómeno que solo la red social Facebook identifica un promedio de 10 millones de ‘fakes’ por semana.

Es más, los expertos se atreven a señalar que la lucha contra las noticias falsas es el “talón de Aquiles” de las democracias en la era del Internet, y el caso venezolano no es la excepción.

Al referirse a este fenómeno global, Victor García, director de la Maestría en Periodismo y Comunicación Digital de la Universidad de La Sabana, recuerda que las noticias falsas no son nuevas, se han utilizado a lo largo de la historia, sobretodo en época de conflicto, y se remontan a la Primera Guerra Mundial, cuyo propósito es el de generar miedo y desinformación respecto a las posibilidades que tenían los adversarios.

Lo que sí es nuevo, agrega, es la periodicidad con la que se transmiten las noticias falsas a través de las redes, lo que permite que las personas pasen información rápidamente de una otra y se divulgue información sin confirmar, manipulada y que resulta contener verdades a medias o mentiras completas.

En ese sentido, Constanza Triana, ​directora de Vera Ikona Consultores, firma especializada en Comunicación Masiva​ y​ Desarrollo de Inteligencia Emocional y Habilidades Blandas, explica que las ‘fake news’ buscan multiplicar exponencialmente la cantidad de personas que tienen contacto en un tiempo muy reducido con información no verificada, inexacta o errónea.

Desinformar y emocionar

Además, Triana opina que generan sentimientos colectivos que alteren la relación emocional que las audiencias tienen con los productos, marcas o personajes y por último, desinformar masivamente en temas sensibles, como la crisis venezolana.

Precisamente al respecto de lo que está ocurriendo en el vecino país, la experta se lamenta de que “las noticias falsas se han convertido en otra arma letal, en medio de una guerra sicológica que, sin duda, busca y logra, tres efectos fuertes: aterrorizar, desorientar y fortalecer el odio”.

Aquí, la primera víctima es la verdad, señala por su parte Mario Morales, analista y profesor asociado de la Universidad Javeriana de Bogotá, quien afirma que la propaganda sucia y la información falseada siempre pretenden derivar a la opinión pública hacia un sector específico.

No solo confunden e infunden miedo o violencia, buscan “pescar en río revuelto”, cambiar a la opinión pública, es decir, cambiar emociones para que el que las reciba no piense, sino que actúe.

“Las redes sociales, que son fundamentalmente emocionales, se disparan con este tipo de exacerbaciones de las noticias falsas que son tan sensibles”, aludiendo al reciente de Venezuela con el supuesto desembarco de tropas de Estados Unidos, que resultó ser un ejercicio militar que en realidad se dio en Perú el año pasado.

En resumen, lo que pretende este tipo de contenidos engañosos es finalmente emocionar y exacerbar a la gente para que no piense, sino que actúe con base en prejuicios y creencias, insiste el experto en Medios y Opinión Pública.

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Impacto demoledor

El analista Morales hace énfasis en tres fenómenos que tienen que ver con esta nueva realidad: las noticias falseadas, el abuso de los prejuicios y el abuso de las creencias, citando casos recientes como el Brexit, la elección de Donald Trump y el plebiscito en Colombia.

“Si se suman las tres cosas y y se ponen en un dispositivo de alta filiación como las redes sociales, tienen un impacto demoledor”, recalca.

Desde su perspectiva, las noticias falsas se han convertido en “un mal endémico”, pero debido “a la multiplicidad de medios, es un tipo de mayor injerencia que busca capitalizar en medio de la confusión en una dirección determinada”.

En tanto, el profesor García remarca en el interés político detrás de las ‘fake news’.

“Los gobiernos y los medios que apoyan distintas facciones políticas, saben eso y crean mensajes que son fácilmente distribuibles, la dificultad grande con las fake news es que la gente las pasa fácilmente y refuerzan una actitud y creencia política”, sostiene.

En esa línea, anota que Estados Unidos también tiene su aparato de propaganda y, observa que, por ejemplo, el mensaje del supuesto envío de tropas a Colombia, es “una estrategia para generar interés internacional y enviar un mensaje”, que no necesariamente es una realidad.

En lo concerniente a la crisis venezolana, el experto García describe que hay una guerra de rumores de lado y lado, los cuales circulan para favorecer sus propios propósitos políticos y militares.

Por último, asegura que los aparatos de Estado están por detrás produciendo información que es fácilmente manipulable, “porque se arrastran a través del miedo y de estereotipos que se refuerzan en la mente de las personas”.

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Efectos que produce
Según la experta Constanza Triana, los estudios que hoy se conocen han detectado que lo primero que siente una persona o lector en contacto con noticias falsas es desagrado y desconfianza, “lo peor es que lamentablemente el consumidor termina asociando esa negatividad a las marcas que están publicitadas en la página web que está visitando. Razón por la cual, los anunciantes están buscando formas de control porque saben que no se pueden dar el lujo de lastimar la confianza y sentimientos de los clientes”.
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