viernes 05 de abril de 2019 - 12:00 AM

Vivimos una locura climática

Pese a los esfuerzos internacionales por reducir el calentamiento global de la Tierra y permanecer debajo de los umbrales de riesgo, las emisiones contaminantes siguen estando fuera de control.

La lucha contra el cambio climático es una carrera contrarreloj que el planeta está perdiendo, mientras se acerca cada vez más a peligrosos niveles récord de temperatura.

La Organización de Naciones Unidas, ONU, no ha dejado de lanzar advertencias en tal sentido, cuestionando a los países que no están en la senda de cumplir los principales tratados ambientales internacionales fijados para 2030 y 2050.

Incluso, el secretario general del organismo, António Guterres, fue más allá al alertar que “el cambio climático está avanzando más rápido que nuestros esfuerzos para responder a él”, y reprochando a los líderes mundiales con ‘menos discursos, y más planes’.

Lo anterior si se tiene en cuenta que la ONU ha convocado a 23 cumbres anuales, para tomar cartas en el asunto, lo cual ha resultado en vano.

En el informe sobre “El Estado del Clima 2018”, publicado la semana pasada, la ONU da cuenta de los dos millones de desplazados, los 49.000 millones de dólares en pérdidas, los 1.600 muertos en incendios forestales y el aumento del hambre por sequías como consecuencias del calentamiento global en el año anterior.

Para Iván Darío Porras, profesor de la Universidad Industrial de Santander, UIS, realmente el problema del cambio climático responde a que la gran mayoría de los países no cumple con los tratados internacionales que sobre el tema se han propuesto, porque es un proceso de largo aliento y que requiere voluntad política.

“Las consecuencias debido a la variabilidad del cambio climático no son para ellos una prioridad común”, recalca el experto.

El punto de quiebre, advierte, es que no hay reversa en caso tal de que se aumente la temperatura promedio mundial entre 1,5 y 2 grados .

Como se recordará, en 2015, los líderes mundiales acoacordaron en París su objetivo de mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 1,5 grados centígrados, suscribiendo un tratado que apunta a reducir las emisiones de carbono.

Pero la realidad y la tendencia ha sido otra. Desde 1880 la temperatura media de la superficie mundial ha aumentado entre 0,8 y 1,2 grados Celsius. Al punto de que la temperatura global es ya, o está cerca de serlo, la más elevada en el actual periodo interglacial que se remonta a hace 12.000 años.

Al respecto, Porras insiste en que es necesario acelerar la transición hacia las fuentes no renovables.

“Lo importante es que el carbón se deje de producir, pero no solamente el dióxido de carbono, sino también metal y otros gases que son mucho más contaminantes”, recomienda.

Adaptarse al cambio

Por su parte, Jefferson Galeano, profesor de Educación Ambiental de la Facultad de Educación de la Universidad de La Sabana, plantea que los países deben afrontar dos líneas de trabajo en esa materia.

En primer lugar, explica que los seres humanos deben generar dinámicas que permitan adaptarse al cambio climático y, deben disminuir las emisiones de efecto invernadero para reducir a su vez, el calentamiento global.

En ese orden de ideas, precisa tres variables a analizar: no hay planeación territorial teniendo en cuenta la dinámica de los ecosistemas, hay un desconocimiento de la naturaleza y la existencia de una economía con fuerte dependencia de la producción petrolera.

Si bien reconoce que los países están haciendo los esfuerzos del caso para avanzar, opina que no lo hacen a la velocidad que deberían. “Nunca planeamos, hay grandes ciudades al lado de ríos”, comenta.

Galeano aclara que el mundo no debería combatir el cambio climático, porque es un fenómeno natural que siempre ha existido en el planeta, sino más bien combatir el calentamiento global, para que el ecosistema llamado Tierra, que funciona como una “olla exprés”, no esté a punto de hacer ebullición.

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Postura negacionista
Pese a las evidencias científicas sobre el calentamiento global, algunos líderes mundiales, entre ellos el presidente estadounidense Donald Trump, ha puesto en duda el cambio climático, e incluso, alega que el cambio climático es una “patraña”.
Con esto, Trump dio la oportunidad “para decirle a los países que pensaban como él que hicieran un acuerdo para volverse un bloque” y así adherir a esa idea, como lo hizo Brasil, opina el experto Iván Darío Porras.
“En el caso de Brasil, que es una de las grandes posibilidades que tiene el bosque para disminuir el proceso, entra en un proceso de depredación de la selva y en Colombia, que es un país que podría apoyar el proceso de mitigación del cambio climático, tenemos una deforestación de cerca de 250 mil hectáreas”, indica el experto.
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