No le ha agradado mucho a quienes se oponen a la reforma de la Ley 30 sobre educación, que la Señora Ministra de Educación haya dicho que la ley "va porque va".
Publicado por: Tobías Herrera Méndez
Esto huele a imposición por sobre todas las cosas, lo que manifiesta que, o el gobierno o la ministra no están en plan de dialogar con los gobernados y sobre todo con aquellas instituciones que tienen que ver con el tema educativo y que se avade el consenso que ha sido la tónica apropiada y de manera muy especial porque, en tratándose de tema de capital importancia, lo adecuado sería el dialogo con universidades y colegios de enseñanza superior.
Para nadie es un secreto que la educación se constituye en uno de los pilares sobre los que se cimenta el avance del desarrollo del Estado y pesa sobre manera en el progreso del país.
Sin una educación adecuada, el país no avanza y baja notablemente la capacidad competitiva de los educandos en todas sus dimensiones.
Por otra parte, aunque se ha dicho en todos los idiomas que esta reforma nada tiene que ver con la tan temida privatización de la educción pública y que en nada afecta a las universidades públicas, cabe preguntarse si no será que poco a poco los aportes invertidos por entidades privadas, sirvan para que se cuele la privatización en aquéllas.
Para quienes sólo alcanzamos a medio formar a nuestros hijos en las públicas, porque las privadas son ostensiblemente onerosas, sería un golpe mortal y tendríamos que conformarnos con tener bachilleres que sirven para nada y que nunca puedan aspirar a un trabajo digno, por incapacidad manifiesta.
Desafortunadamente la ley ya está hecha, pero el señor presidente que ha dicho públicamente estar conforme con la protesta pública que se dio, puede en sus reglamentación de implementación, hacerle los ajustes para que en lugar de ser óbice, sea camino viable para que nuestros hijos tengan un futuro encomiable en lo público y en lo privado. El progreso del país sin educación no camina.











