Colombia camina hacia el despeñadero. Todos los periódicos nos han dado a conocer la magnitud de la tragedia, y no la invernal. No, es la descomposición de la sociedad colombiana en todos los órdenes, impregnada hasta los tuétanos con su podredumbre fétida y maloliente.
Publicado por: Tobías Herrera Méndez
No puede decirse que el pasado fue mejor, pero no habíamos caído tan bajo como ahora. No queda ya casi entidad que no esté investigada o vaya camino de serlo. Y lo que aterra es que los buenos que al decir de la gente son más que los malos, dan la impresión de estar adormecidos en otros menesteres o poco les importa la suerte de Colombia. Esto es grave. Cuando se pierden las ganas de luchar por el bien, cuando se comulga con el mal, cuando el olfato ya no capta la fetidez de lo sucio, no puede esperarse otra cosa que el desastre. ¿Y nuestras generaciones venideras qué heredarán? Una patria en ruinas, azotada por las peores epidemias y unos hombres que fuimos incapaces de salvarla cuando aún quedaban arrestos.
Despierta Colombia. Recordemos las palabras de Gandhi: "Más que los actos de los malos, me horroriza el silencio de los buenos"











