El cáncer de la corrupción permeó a toda entidad gubernamental o semioficial y se ha extendido con la propiedad que tiene el cáncer humano. Ya se puede afirmar que ha hecho metástasis, lo ha invadido todo y, como para éste no hay cura posible, igual ha de ser para el mal del siglo.
Publicado por: Tobías Herrera Méndez
Cada día hay nuevos casos y aparecen nuevas entidades involucradas en el escándalo de moda. Quizá los más recientes, el carrusel de las contrataciones, el robo en la DIAN y el robo en la salud no tengan parangón en la historia de los desaguisados en los que el dinero de los contribuyentes del distrito capital, el de todos los colombianos y la platica que pagamos porque no nos atiendan, se fueron río abajo y sin retorno.
Porque eso de las investigaciones exhaustivas es otro cuento que nadie cree. La justicia sigue siendo para los de ruana, a los grandes no los toca y si llegara a tocarlos hay mucho billete con que acallar a más de uno.
Hace poco fue intervenida Saludcoop, la más grande EPS del país y uno no se explica cómo lujosos carros con el logotipo de la empresa recorren las avenidas y parquean en distintos lugares sin oficio aparente, transportando empleados cuya misión estaría por averiguarse. Se corre la bola de que los médicos de esta ciudad que prestan sus servicios a esta EPS no desean seguirlo haciendo, pues seguramente temen que en medio de este caos no les paguen por sus servicios. Y pensar que a todos quienes contribuimos a sostener este mundo de empleomanía nos escurren de nuestras mesadas el 12% y no hay rebaja en las cuotas moderadoras que con justicia no se debían cobrar, ya que se pagaron anticipadamente. Acá si como dijo la lora, nos jodimos.











