Si uno tuviera la avilantez de ir a explotar minas en cualquier país distinto al nuestro, tendría encima cantidad de leyes que le impedirían realizar el propósito.
Publicado por: Julio Valdivieso Torres
Empero aquí pareciera “tierra de nadie”, van llegando multinacionales y escarban sin control alguno por el escaso patriotismo y desconocimiento que tienen los dirigentes. Dígalo si no la guerra del oro en Durango (México), y Texas (USA), donde se escribieron densos capítulos de historia con miles de muertos, por defender el subsuelo. Y Colombia con una timidez proverbial trata de mostrar con mucho cuidado su pírrica legislación minera para que no se pongan bravas las compañías que nos hacen el favor de dejar los huecos donde estaban los minerales. Ocurrió en el pasado que cuando se retiró la Tropical Oíl Company de Barrancabermeja para fundarse Ecopetrol por allá en 1950 con la legendaria Concesión de Mares, ya había salido buena parte del petróleo. Los contratos del Cerrejón para carbón y níquel de Cerromatoso no admiten un análisis ponderado pues aquí las compañías encontraron una tierra fértil para llenarse de plata sin que nadie se pellizque. Cuál es el problema, si el gobierno no quiere darle licencia a una empresa explotadora, nadie pero nadie lo puede obligar, para eso está la soberanía, menos aún en el caso del Páramo de Santurbán, donde hay el interés común del agua para Bucaramanga y la preservación de los páramos, ¿por qué en otros países no se ve eso? Porque allí sí priman los intereses locales antes que los extranjeros. Si el agua es el “precioso líquido”, no menos preciosa es la vida y se debe cuidar ya que tenemos ese regalo de la naturaleza y el Estado es el guardián de los recursos naturales.









