No cabe la menor duda de que el llamado impuesto de valorización resulta polémico y además es el tributo que más críticas y rechazo ciudadano suele recibir...
Publicado por: Jorge Giraldo Acevedo
Pues bien, es que los hechos concretos que se han presentando en los últimos tiempos en materia del cobro del llamado impuesto de valorización, sobre todo en las ciudades de Barranquilla y Bogotá, nos deja solo una lección y es que las obras no se ejecutan en los tiempos previstos y no tienen la calidad esperada. Como si lo anterior fuera poco, se conoce de muchos casos de corrupción y facturas con cobros por valor excesivo.
El ciudadano de a pie, como el suscrito, suele preguntarse sobre las razones para que las administraciones de las principales ciudades colombianas no cubran el pago de estas obras con el impuesto predial anual, con lo cual se demuestra que este ingreso, en el marco de un “Estado alcabalero”, va principalmente para gastos de administración o pago de la nómina, o sea, burocracia.
Este tributo de valorización es injusto, abusivo y lo peor es que quien no lo cancele corre el peligroso riesgo de perder su vivienda...









