Un editorial de Vanguardia en los últimos días nos advierte de nuevo cómo “invertir en cultura es invertir en futuro”, y los gobiernos absurdamente piensan que arreglando los platos rotos que dejan los desórdenes, se activan los buenos comportamientos.
Publicado por: Julio Valdivieso Torres.
Nada de eso es cierto. El Estado que acabó con la biblioteca departamental donde hacíamos tareas desde niños, en vez de abrir en Bucaramanga unas diez bibliotecas, solo mantiene una, la Gabriel Turbay. Se nos dijo que en París había cinco mil, que es una cifra bastante alentadora, pequeña diferencia no? Por algo la llaman “ciudad luz”. La banda de uno de los departamentos más musicales que tiene el país la acabaron impunemente y lo peor, no se sabe dónde estarán los cuadernos de partituras que eran un tesoro. ¿Cómo no va a poseer un departamento dinero para pagar una bandita así sea pequeña; si el municipio de Barichara la tiene, Girón posee dos, Socorro, San Gil, Oiba poseen este elemento cultural. Razón tenía el alcalde de un pueblo de Boyacá cuando comentaba que su preocupación era dejar como obra bandera dos buenas escuelas rurales y la biblioteca del pueblo bien dotada. Seguro que pasaría a la historia con esas pequeñas cosas que a la postre se vuelven grandes. Qué pesar que en Bucaramanga no se haga otro tanto; a mayor cantidad de escuelas menos delitos, menos violencia, menos asaltos y un ambiente de cultura que abre las posibilidades para que se apodere de todos la civilización y el progreso. En un ambiente de cultura no pueden florecer malas acciones, ya que los bajos instintos están plenamente controlados.









