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Jueves 01 de octubre de 2026 - 01:00 AM

Taiwán en la distensión chino-estadounidense

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A propósito de la cumbre entre Trump y Xi Jinping en Washington, un encuentro con muchos titulares y sin grandes anuncios, el momento actual de la relación chino-estadounidense sugiere un cambio en la correlación de fuerzas, en virtud del cual Washington se ha visto forzado a tratar a Pekín en condiciones de igualdad.

El discurso amistoso de Trump, lleno de elogios para Xi y su esposa, que vimos también en el encuentro de mayo pasado, al que se agrega el simbólico recibimiento en la Base Conjunta Andrews, se da en un contexto de debilidad del presidente norteamericano, en el plano interno, dada la caída de su popularidad, y en el externo, considerando el empantanamiento de la guerra contra Irán.

A esto habría que agregar el fracaso de su arremetida comercial contra China, que inició durante su primer gobierno, continuó durante el periodo Biden y se intensificó desde el año pasado.

Pero, si bien, luego de esta cumbre, las dos potencias mantienen una tregua arancelaria que se extenderá hasta el 10 de enero de 2027, las cuestiones estratégicas como el control de las exportaciones de chips, la carrera por la inteligencia artificial, las cadenas de suministro de minerales críticos y Taiwán permanecen sin ser resueltas.

Es así como el futuro de la “isla rebelde”, de unos 36.000 km², marcará el futuro de la relación bilateral, como lo sugirió en Washington el propio Xi Jinping.

Esto, tomando en cuenta que, para Pekín, el tema tiene una sensibilidad máxima en términos internos y de su soberanía, mientras que, para Estados Unidos, es una especie de moneda de cambio para buscar dividendos en terrenos como el comercial.

En este sentido, China intenta aprovechar el liderazgo disruptivo de Trump para buscar un cambio en la histórica postura bipartidista frente a Taiwán, aunque es consciente de que esto no depende únicamente del presidente, sino también del Congreso y del Pentágono.

De este modo, China no espera que Trump reconozca su soberanía sobre la República de China (Taiwán) y más bien, busca gestos como que se oponga a la independencia de Taiwán o reduzca el apoyo militar a Taipéi.

Veremos qué pasa con esta distensión en noviembre, de cara a las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos y a los comicios en Taiwán, donde el Partido Progresista Democrático (PPD), hoy en el poder, puede ceder terreno ante el Kuomintang o Partido Nacionalista Chino, con el que las relaciones con Pekín tienden a ser menos tensas.

Trump y Xi se volverán a ver las caras este mismo año en Shenzhen, China, en la cumbre de APEC, y en el G20 en Miami, en noviembre y diciembre, respectivamente.

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