Hablar del conflicto entre Israel y Palestina exige mirar hacia atrás. Cerca de 4000 años guerreando entre las etnias de ese entonces. No comenzó con la guerra actual ni puede explicarse simplemente como una confrontación entre judíos y árabes. Sus raíces modernas se encuentran en los movimientos nacionalistas que crecieron a finales del siglo XIX y en los acontecimientos políticos que siguieron a la Primera Guerra Mundial.
A finales del siglo XIX tomó fuerza el sionismo, movimiento que defendía la creación de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina. Al mismo tiempo, entre los habitantes árabes de la región crecía la aspiración de independencia y de contar con su propio Estado.
En 1917, Gran Bretaña publicó la Declaración Balfour, mediante la cual expresó su apoyo al establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío. Posteriormente, Palestina quedó bajo Mandato británico. Durante esos años aumentó la inmigración judía, especialmente en la década de 1930, cuando la persecución nazi en Europa llevó a muchos judíos a buscar refugio. Paralelamente crecieron la resistencia árabe, las tensiones y la violencia.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el problema llegó a las Naciones Unidas. En 1947, la ONU aprobó un plan para dividir Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, mientras Jerusalén tendría un régimen internacional. La propuesta no logró resolver el conflicto.
El 14 de mayo de 1948 Israel declaró su independencia. Al día siguiente comenzó la primera guerra árabe-israelí, con la intervención de varios países árabes vecinos. La guerra produjo importantes desplazamientos de población palestina y dejó sin establecerse el Estado árabe previsto por el plan de partición.
En 1967 llegó otra guerra decisiva. Israel ocupó Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza, territorios que desde entonces quedaron en el centro de la disputa territorial y política.

Desde entonces han pasado guerras, acuerdos, levantamientos, atentados, negociaciones y numerosos intentos de alcanzar una solución. Pero la paz definitiva sigue sin llegar.
Y aquí aparece la gran pregunta: ¿cómo puede terminar una guerra que durante generaciones ha alimentado el miedo, el resentimiento y la desconfianza de ambos pueblos?
Israel necesita seguridad y los palestinos necesitan derechos, dignidad y un futuro político. Cualquier solución duradera tendrá que reconocer las aspiraciones y la seguridad de ambos.
Quizás el mayor desafío sea comprender que la historia puede explicar el conflicto, pero no debería condenar a las nuevas generaciones a repetirlo,.
El que quiera vivir y recordar sus orígenes y su conflicto, debe ver en Netflix una serie que se denomina FAUNA, seguro que disfrutará de su historia, (y se pegará a la TV), su acción permanente y sobretodo recordará tristemente documentos históricos, como aquellos donde hubo la gran masacre generada por palestinos contra los judíos en sus kibbutz en Israel, un 7 de octubre, donde asecinaron también mujeres y niños.











