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Jairo Martínez
Viernes 25 de marzo de 2011 - 05:25 PM

Ego y humildad

Publicado por: Jairo Martinez

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Vivimos una época de grandes egos en que las personas, más que felicidad, calma y satisfacción por un trabajo bien hecho, necesitan que se les publique una foto y se les alabe para poder sentirse bien, realizados, dignos. Es una época, como lo planteó Hegel, en la que el deseo más fuerte de una persona es que el deseo del otro, de su prójimo, sea que lo reconozca como superior porque así quedará establecida su condición de amo y, en el otro, la de esclavo.

De esta manera se entiende cómo el trabajo, las obras que quedan, los beneficios que pudiesen servir a muchos, nada valen para su autor sin el bochinchoso reconocimiento a su ´genialidad` o ´superioridad`.

Esta enfermedad es característica del mundo occidental que, a diferencia del oriental, no practica la humildad, una de las virtudes principales de los sabios. Para entender mejor este punto cito una de las tantas frases hermosas del Tao Te Ching: "Una persona sabia actúa sin proclamar sus resultados. Archiva sus méritos y no se queda arrogantemente en ellos, no desea demostrar su "superioridad" ante los demás".

Es tal la preponderancia del ego en nuestra cultura que a un ser humilde se le considera débil, apocado. En lo religioso se enseña que humilde es contrario a egoísta y, por tanto, aquel que quiera superar este defecto deberá violentarse a sí mismo sin posibilidad de lograr más que una falsa humildad por cuanto el contrario del ego seguiría siendo ego, solo que escondido tras alguna máscara.

Para Osho, "la falsa humildad es simplemente el ego reprimido, aparentando ser humilde pero deseando ser el mejor. La verdadera humildad no tiene nada que ver con el ego; es la ausencia del ego. No pretende ser superior a nadie. Es la pura y simple comprensión de que no hay nadie que sea superior, ni nadie que sea inferior; las personas son simplemente ellas mismas, incomparablemente únicas. No puedes compararlas como superior o inferior. De ahí que el auténtico hombre humilde sea muy difícil de comprender, porque no será humilde de la manera que tú lo entiendes. Has conocido montones de personas humildes, pero todos eran egoístas y tú no eres lo suficientemente perspicaz para ver que eso es su ego reprimido".

De manera que cuando se admire por un reconocimiento, no es el de una persona humilde y, tampoco, sabia. Ojo con eso, pues también muestra que usted está bastante lejos de entender y practicar lo que es esta gran virtud.

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