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Raúl Pacheco
Sábado 22 de junio de 2013 - 12:01 AM

Nacimiento, crecimiento, florecimiento y decadencia del Partido Conservador

Publicado por: Raul Pacheco

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Tenía razón Oswaldo Spengler al escribir La Decadencia de Occidente a principios del siglo pasado, cuando se vivía un periodo de guerra en Europa y trataba de explicar el destino de las culturas al considerarlas como organismos vivos que realizaban el proceso del nacimiento, desarrollo, florecimiento y decadencia. Dentro de ese ambiente de pesimismo, Spengler trazaba los límites de la cultura de occidente, que daba ya sus frutos y se iba sin remedio hacia la decadencia. Se vivía la modernidad con la impronta racionalista a punto de entrar en crisis, pues no muy adelante vendrían los hornos crematorios y el sacrificio de millones de judíos a manos del régimen hitleriano. Y si se trataba de estirar un tanto la cultura iría a empatar con la posmodernidad nuestra en que el espiritualismo, el esoterismo y el auge de las religiones entraría para desplazar la época de la razón. Y tenía razón Spengler, pues la decadencia de occidente se manifiesta en la crisis que vive actualmente Europa, no obstante haber logrado el megaproyecto de la Unión Europea, la pérdida de influencia de Estados Unidos y el surgimiento de China y la India como potencias. Algo así le ha sucedido al Partido Conservador que nació en 1849 cuando Caro y Ospina estructuraron el programa conservador. Se desarrolló luego durante la época del Radicalismo, escaló por los predios de la Regeneración y Rafael Reyes, hasta llegar al pleno florecimiento en las presidencias de Marco Fidel Suarez, José Vicente Concha, el general Pedro Nel Ospina y don Miguel Abadía Méndez. Se vivió la República Conservadora, cuando el país echó las bases para el proceso de industrialización dentro de un ambiente de paz como nunca lo tuvo. En este periodo el país se capitalizó y dio pie a lo que vendría después. A partir de ahí viene la decadencia y aparece Laureano Gómez, quien llegó a tener una oportunidad de echar el país hacia las ideas que en Europa ponían en práctica Konrand Adenauer y Alcide De Gasperi. Gómez creó un clima de pugnacidad que primero dividió al partido y luego fomentó la violencia contra el liberalismo. De ahí que ni siquiera Álvaro Gómez, Belisario Betancur y Misael Pastrana pudieron detener esa decadencia que ahora se confirma cuando no ha aparecido una figura de relevo, pues la más promisoria el exministro Arias. Continúa en raulpachecoblanco.blogspot.com.

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