Publicidad

René Di Marco
Viernes 23 de mayo de 2014 - 12:01 AM

El ‘hacker’ de sombrero blanco

Publicado por: Rene Di Marco

Compartir

El término ‘hacker’ está mucho más que de moda por estos días de elecciones, por las acusaciones que se viven en las dos principales campañas de que una de ellas contrató a uno de estos individuos, expertos en penetrar los sistemas informáticos, para obtener detalles y posiblemente bombardear el proceso de paz en Colombia.

En medio de esta pelea, me causó curiosidad escucharle decir a una muy destacada columnista de radio y prensa, hablando para la W, que los “hackers éticos” no existen, basándose en que todos los ‘hackers’ tienen malas intenciones y que por ello no es posible tal calificativo de “ético”.

Discrepo totalmente con la columnista. Los ‘hackers’ éticos sí existen, y son profesionales de la seguridad informática que se contratan para tratar de penetrar a los sistemas de una empresa y descubrir así vulnerabilidades o fallas antes de que lo hagan los otros ‘hackers’, estos últimos definitivamente con muy malas intenciones.

Curiosamente en Estados Unidos se le colocaron sombreros distintos a los ‘hackers’: existen los llamados de “sombrero blanco”, que son los que conocemos acá como los “éticos” o los buenos, y los de “sombrero negro” o los malos. Esto viene de la época del viejo Oeste, en la que los comisarios usaban sombreros blancos para combatir a los truhanes que, normalmente, vestían sombreros negros.

Los ‘hackers’ éticos han descubierto, y por ende, ayudado a corregir, amenazas de todo tipo en el área informática: desde vulnerabilidades en los teléfonos iPhone, en servidores de correo y en tiendas en línea, hasta las más famosas, nada menos que los virus informáticos que rondan y atacan diariamente a nuestros equipos en casa.

Así que los hackers éticos existen y tienen trabajos de una importancia enorme para este ecosistema informático, del que todos dependemos cada vez más. Son los únicos que pueden evitar que los de sombrero negro se apropien de nuestros correos, nuestras claves y, en últimas, de nuestros secretos y nuestro dinero. Eso es, entonces, algo que no se debería estar preguntando la excelente columnista.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día