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Editorial
Domingo 04 de octubre de 2026 - 01:00 AM

Sin citas ni remedios: caos en Santander

Publicado por: Editorial

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La situación de la salud en Bucaramanga y su área metropolitana ha dejado de ser una preocupación para convertirse en una emergencia cotidiana que acarrea cientos de historias de dolor, maltrato y, algunas veces, incluso la muerte. Los datos más recientes de la Superintendencia Nacional de Salud muestran que solo en el segundo semestre de 2025 se registraron 42 mil 664 reclamos de habitantes de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta, lo que equivale a 232 quejas diarias de personas que se sintieron maltratadas, una cifra que debería avergonzar a cualquier sistema cuya misión sea la de procurar salud y proteger la vida.

Entre enero y agosto de 2026, Santander acumuló 69 mil 231 reclamos, con lo cual se alcanzó el registro más alto en una década para ese período y constituye una prueba irrefutable de que las cosas han ido de mal en peor, con el agravante de que la caída constante en la calidad del servicio afecta a personas enfermas que no encuentran respuesta, familias angustiadas y ciudadanos que ven vulnerado su derecho fundamental a la salud.

Con un promedio de 232 reclamos diarios durante el último año, la atención en salud en Bucaramanga y su área metropolitana atravesó la barrera de la deficiencia para convertirse en una emergencia estructural. Según datos de la Superintendencia Nacional de Salud, solo en los primeros ocho meses de 2026, el departamento acumuló 69.231 quejas, el registro más alto en los últimos diez años.

Según aseguran estos cientos de usuarios, conseguir una cita con un especialista o recibir un medicamento ya autorizado se ha convertido en un imposible y, por consiguiente, es la principal razón por la que los habitantes del área metropolitana acuden a la Superintendencia de Salud. En 69 de cada 100 reclamos por medicamentos, el fármaco ya estaba autorizado y no fue entregado. Es decir, el sistema no opera incluso cuando ya ha reconocido la necesidad del paciente.

Hablamos de la situación muchas veces angustiante de pacientes cardiovasculares, con diabetes, cáncer; o los que más quejas han radicado, que son sobre ortopedia, urología y neurología, personas que en alta proporción superan los 63 años, que deben dedicar sus días a rogar por una atención que les corresponde por derecho y que, más allá de eso, se les debe suministrar por razones de humanidad, una virtud que pareciera que la medicina ha ido perdiendo en los últimos tiempos.

La respuesta institucional ha sido abrumadoramente insuficiente, a juzgar por el alud de reclamos que, según la Superintendencia de Salud, se reciben en todo el país, frente a los cuales se oyen frecuentemente las promesas de intervención gubernamental que, aun cuando se hacen, siguen sin mostrar resultados concretos.

Lo que se requiere desde el Gobierno Nacional recientemente posesionado es un nuevo enfoque que destrabe la situación y favorezca un sistema eficiente, respetuoso de la necesidad y la dignidad de los enfermos, y menos oneroso para todos, para lo que se necesita una estructura que garantice que los recursos lleguen, que los medicamentos se entreguen y que las citas se cumplan.

Claro está que la solución no depende solo del nivel central. En el plano local, las mismas EPS y las entidades encargadas de vigilarlas deben garantizar que en el día a día las cosas marchen como debe ser: que las citas se otorguen y se cumplan en los horarios asignados, que la atención médica se humanice, que los exámenes se ordenen y se realicen, que los tratamientos lleguen a término, que los procedimientos quirúrgicos sean oportunos. En pocas palabras, que se le dé al usuario el servicio por el que paga y que se le prometió en las mejores condiciones.

En realidad, esta es una labor urgente porque lo que se ve constantemente son casos de personas, muchas de ellas con cuadros clínicos devastadores, incluso para sus familiares. Son ciudadanos y seres humanos que requieren un sistema que les devuelva su salud y los trate con dignidad y respeto. El sistema de salud no puede seguir siendo una fuente de angustia y por ello es que la sociedad entera exige que la atención sea oportuna, humana y eficaz.

Publicado por: Editorial

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