La reciente propuesta del presidente Gustavo Petro, en lugar de darle un empujón a sus reformas parecen haber perjudicado su trámite en el Congreso. El mandatario está recibiendo críticas de diversos sectores.

Publicado por: Colprensa, Bogotá
Pasan los días y la propuesta del presidente Gustavo Petro de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente no parece desinflarse, sino que, por el contrario, cobra más relevancia y agita el ya convulsionado panorama político nacional.
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Pese a las críticas, el mismo mandatario insistió en su discurso y, de manera inusual, dio una entrevista a el diario El Tiempo en la que profundizó en el tema. Luego, acudió a su cuenta de X para aclarar que el proceso constituyente convocado no es ni para cambiar la Constitución del 91 ni para perpetuarse en el poder.
En su lugar, lo que planteó fue que el pueblo entre a resolver los problemas que afectan al país, puesto que en más de tres décadas quienes han llegado al poder no lo han hecho.
“Mientras no se aplicaba la Constitución del 91 en estas tres décadas, los poderes constituidos fueron penetrados por un régimen de corrupción impune y de facto y por una gobernanza paramilitar que reemplazó el estado social de derecho y asesinó a más de 100.000 colombianos”, afirmó.
Los cuestionamientos
Tal discurso en lugar de traerle favorabilidad, aunque esto lo dirán más adelante las encuestas, le está costando cuestionamientos.
Estos surgieron de parte de congresistas que se sintieron particularmente burlados, pues en 2018 le manifestaron su apoyo cuando talló los denominados doce mandamientos de la alianza con Antanas Mockus en un evento plagado de referencias bíblicas e históricas, pues se realizó a las afueras de la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús de Bogotá, conocida también como la Iglesia del Voto Nacional, escenario en el que en noviembre de 1902 se firmó el decreto que puso fin a la guerra de los mil días.
Y también de los expresidentes de la región que conforman el grupo Libertad y Democracia, en el que se encuentra Iván Duque, quienes manifestaron su preocupación por lo que consideran una amenaza contra la estabilidad y la cohesión del sistema político colombiano.
Por tanto, en un comunicado hicieron un llamado urgente a la comunidad internacional “para que se mantenga vigilante ante estos preocupantes acontecimientos en Colombia”.

Pero, sin duda, lo que más queda en evidencia es la confrontación con el Congreso que desde ya se prepara para seguir defendiendo su independencia y no facilitarle el camino a las reformas que Petro planteó.
De hecho, el presidente del Senado, Iván Name, aseguró que el Legislativo, al igual que el país, no aceptará ni “amenazas ni presiones” y que le dará trámite sin apuros a las iniciativas del Gobierno.
“Nuestro país no va a aceptar amenazas ni presiones, y su Congreso de la República va a tramitar tranquila y serenamente las propuestas legislativas y las propuestas del Gobierno, y las que vinieren de los autorizados para ello, con un carácter democrático, libre de presiones”, afirmó Name en un mensaje divulgado en su cuenta de X.
“Al Congreso no le pesa una soga en el cuello del presidencialismo”, sentenció.
Constituyente inviable
Por otro lado, hay que ver qué tan factible es la propuesta. Lo que señalan algunos analistas es que es tan posible como legítimo convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, pero lo que no está claro es si sería viable.
Partiendo de que su aprobación implica el respaldo del Congreso y de la Corte Constitucional, que ha dejado sin peso jurídico a más de una apuesta ambiciosa del gobierno, y siguiendo con que necesitaría más votos que los que obtuvo el presidente Petro en segunda vuelta.

Es así que algunos de esos analistas, como es el caso de Yann Basset, la calificaron como ‘descabellada’, pues según él no tiene ni pies ni cabeza.
“Si Petro no tiene apoyo para su reforma de la salud, mucho menos para convocar una Constituyente”, señaló.
Queda también en evidencia que el propósito del Presidente es seguir llamando a las calles y convocar a la movilización popular, y a la vez demostrar que es capaz de lograr consensos, aunque le huye al diálogo. No en vano esta semana inició una nueva jornada de Gobierno con el Pueblo en Apartadó, Antioquia, una de las regiones de las que en el pasado se mostró más distante.
















