El término, asociado a la compra de votos y financiación ilegal de las campañas políticas, ha tomado fuerza en las últimas semanas a nivel nacional. Estas estructuras se dedican a la corrupción al sufragante.

Publicado por: Arley Sánchez
En tiempos de elecciones, algunas de las denominadas ‘casas políticas’ y sus ‘caciques’ empiezan a mover sus maquinarias para apoyar candidatos u ofrecer votos que garanticen ganar curules en la Cámara de Representantes o el Senado.
Dineros ilegales, contratos, promesas y hasta comida comienzan a pasar por ‘debajo de la mesa’ para intentar asegurar el voto.
Por las denominadas maquinarias, hace algunas semanas estalló una gran crisis en la Coalición Centro Esperanza. La candidata presidencial Ingrid Betancourt renunció a esta colectividad alegando que al también aspirante a la Casa de Nariño, Alejando Gaviria, se le estaban acercando gamonales de la política con cuestionadas maquinarias.
Mucho se habla de ese término, que en pocas palabras termina siendo corrupción. Pero, ¿qué son las maquinarias y cómo juegan en las elecciones?
Estas redes electorales tienen una única finalidad: engrosar candidatos y asegurarles su elección en el Congreso, concejos, alcaldías o gobernaciones. En la mayoría de las ocasiones se hace de forma ilegal, evadiendo los controles de los órganos de control y lo establecido por la ley.
Para el analista y columnista Jhon Mario González, este ‘fenómeno ilegal’ se encuentra en la mayoría de las democracias, incluyendo a Colombia.
González considera que hay al menos dos circunstancias que generan la aparición de esas maquinarias que, en todo caso, no siempre hacen parte de entramados de corrupción, sino que en ocasiones se componen de diferentes frentes para robustecer una campaña electoral.
Desempleo y pobreza son dos de las características que tendrían en cuenta algunos grupos políticos para conformar sus robustas maquinarias y conseguir votos pasando por encima de lo establecido en la ley, según el analista.
Además, cree que los sistemas políticos y electorales que utiliza Colombia favorecen a los gamonales de la política que siempre buscan acumular poder.
“Las condiciones de este país en materia política y electoral benefician en cierta medida a esas cuestionadas maquinarias. Incluso a veces algunos gobernadores son los que las mantienen”, manifestó el analista, puntualizando que desde ciertas administraciones departamentales prometen hasta puestos y contratos a cambios de votos.
La estructura
Analistas consideran que estos grupos que han tejido su poder durante décadas operan desde diferentes regiones del país buscando asegurar la elección, comandados por un líder.
Jhon Mario González señaló que en ocasiones esos grupos se mueven con dineros ilegales que en momentos llegarían incluso del narcotráfico y de los paramilitares.
“Con las denominadas maquinarias compran votos y buscan ampliar su espacio de poder. Funcionan en regiones en las que hay más pobreza”, indicó el analista.
Estas estructuras operan en departamentos donde no influye tanto el voto de opinión. Es decir, en zonas apartadas, en las que ganar reconocimiento o popularidad como candidato es más difícil, y en lugares en donde la pobreza supera altas cifras.
$100 mil por un voto
Los expertos creen que la corrupción al sufragante puede ser tan alta, que algunas de esas maquinarias invierten hasta $15 mil millones superando los topes establecidos por las organizaciones electorales.
Por un voto, algunos políticos podrían llegar a pagar hasta $100 mil pesos y prometer jugosos contratos con el fin de presionar a los votantes.
En tiempos de elecciones, las denominadas ‘casas políticas’ y sus ‘caciques’ empiezan a mover sus maquinarias para apoyar candidatos u ofrecer votos que garanticen ganar curules en la Cámara de Representantes o el Senado.
Dineros ilegales, contratos, promesas y hasta comida comienzan a pasar por ‘debajo de la mesa’ para intentar asegurar el voto.
Por las denominadas maquinarias, hace algunas semanas estalló una gran crisis en la Coalición Centro Esperanza. La candidata presidencial Ingrid Betancourt renunció a esta colectividad alegando que al también aspirante a la Casa de Nariño, Alejando Gaviria, se le estaban acercando gamonales de la política con cuestionadas maquinarias.
Mucho se habla de ese término, que en pocas palabras termina siendo corrupción. Pero, ¿qué son las maquinarias y cómo juegan en las elecciones?
Estas redes electorales tienen una única finalidad: engrosar candidatos y asegurarles su elección en el Congreso, concejos, alcaldías o gobernaciones. En la mayoría de las ocasiones se hace de forma ilegal, evadiendo los controles de los órganos de control y lo establecido por la ley.
Para el analista y columnista Jhon Mario González, este ‘fenómeno ilegal’ se encuentra en la mayoría de las democracias, incluyendo a Colombia.
González considera que hay al menos dos circunstancias que generan la aparición de esas maquinarias que, en todo caso, no siempre hacen parte de entramados de corrupción, sino que en ocasiones se componen de diferentes frentes para robustecer una campaña electoral.
Desempleo y pobreza son dos de las características que tendrían en cuenta algunos grupos políticos para conformar sus robustas maquinarias y conseguir votos pasando por encima de lo establecido en la ley, según el analista.
Además, cree que los sistemas políticos y electorales que utiliza Colombia favorecen a los gamonales de la política que siempre buscan acumular poder.
“Las condiciones de este país en materia política y electoral benefician en cierta medida a esas cuestionadas maquinarias. Incluso a veces algunos gobernadores son los que las mantienen”, manifestó el analista, puntualizando que desde ciertas administraciones departamentales prometen hasta puestos y contratos a cambios de votos.
La estructura
Analistas consideran que estos grupos que han tejido su poder durante décadas operan desde diferentes regiones del país buscando asegurar la elección, comandados por un líder.
Jhon Mario González señaló que en ocasiones esos grupos se mueven con dineros ilegales que en momentos llegarían incluso del narcotráfico y de los paramilitares.
“Con las denominadas maquinarias compran votos y buscan ampliar su espacio de poder. Funcionan en regiones en las que hay más pobreza”, indicó el analista.
Estas estructuras operan en departamentos donde no influye tanto el voto de opinión. Es decir, en zonas apartadas, en las que ganar reconocimiento o popularidad como candidato es más difícil, y en lugares en donde la pobreza supera altas cifras.
$100 mil por un voto
Los expertos creen que la corrupción al sufragante puede ser tan alta, que algunas de esas maquinarias invierten hasta $15 mil millones superando los topes establecidos por las organizaciones electorales.
Por un voto, algunos políticos podrían llegar a pagar hasta $100 mil pesos y prometer jugosos contratos con el fin de presionar a los votantes.
Maquinarias descubiertas
En los comicios de 2018, las autoridades confiscaron en la denominada ‘Casa Blanca’ de Aida Merlano, grandes sumas de dinero que, a consideración de la Corte Suprema de Justicia, eran para comprar votos en la Costa. Por estos hechos el tribunal condenó a Merlano a 15 años de prisión en centro carcelario.
Pero este no ha sido el único caso. Desde el mismo Congreso han operado estas redes involucrando a parlamentarios e incluso a expresidentes. En 2019 estalló el escándalo de la ‘Yidispolítica’, en el cual la excongresista santandereana Yidis Medina y otros políticos, vendieron sus votos para votar a favor la reelección del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez.














