Trump criticó a demócratas de la Cámara por posible demora del envío al Senado de los artículos del “impeachment”.

Publicado por: Ángela Castro Ariza
Está hecho. Donald Trump pasará a la historia como el tercer presidente de Estados Unidos en ser sometido a un juicio político.
Fue acusado por la Cámara Baja, el pasado miércoles en la noche en una jornada intensa, en virtud de la Resolución 755 por dos artículos: abuso de poder (I) y obstrucción al Congreso (II).
La muy esperada y nada sorpresiva decisión abre el camino para que el Senado estadounidense dé inicio al juicio en contra del mandatario republicano.
Aunque este paso luce tan sencillo, las declaraciones de la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, alegando que en el Senado no han ofrecido garantías de un juicio político justo, podrían complicar las cosas, y sembrar incertidumbre de un proceso que los republicanos querían zanjar con una absolución rápida.
Para Andrés Mejía, analista y consultor político, la estrategia demócrata contra Trump es retrasar el proceso de “impeachment” hasta 2020 para acercarlo a la época de elecciones.
Para tener en cuenta: ¡Acusado!
Los demócratas quieren negociar con las directivas del Senado un procedimiento que dé garantías a los dos partidos, dice el experto consultado.
“En el fondo es una táctica de dilación porque independientemente de que haya garantías, ellos (demócratas) saben que al fin al cabo todo llegará a una votación y en esa votación se va a imponer la mayoría republicana”, considera.
Esa es la apuesta demócrata, de tal manera que afecte a Trump en la temporada electoral, y que podría en ese sentido hacerle más daño, a menos de un año antes de que se enfrente a los votantes para buscar la reelección, reitera Mejía.
Por otro lado, según el analista político, la intención de los republicanos, específicamente de Mich MacConell, líder de la mayoría de este partido en el Senado, es organizar un procedimiento muy rápido para que termine de manera pronta.
Aunque aclara que no son exactamente los planes de Trump, pues afirma que el presidente estadounidense quiere un proceso un poco menos abreviado, que le brinde la oportunidad de exponer mejor su punto de vista.
Pero además sin duda, “quiere seguir beneficiándose de este procedimiento, del cual paradójicamente él podría salir mejor librado que lo que se esperaba”, subraya el experto.
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Observa otro aspecto a tener en cuenta, y es que cualquiera pensaría que un juicio político en general y, en cualquier circunstancia, golpea muy duro a cualquier mandatario, pero en el caso de Trump, el efecto es distinto.
Para él, Trump tiene unas habilidades de manejo de la opinión pública que ha sacado a relucir en esta oportunidad, las cuales le han permitido aprovechar el hecho de que por la polarización del país, prácticamente todos los sectores de derecha, con unas pocas excepciones, lo están rodeando y apoyando.
“Básicamente no van a permitir que los demócratas tumben a un presidente republicano”, insiste.
David Castrillón, docente e investigador de la Universidad Externado de Colombia, concuerda con el analista Mejía, en el sentido de que es una movida política de los demócratas.
En esa línea, explica que los legisladores demócratas pasaron más de dos meses haciendo esta investigación, y a este punto el porcentaje de estadounidenses que apoyan o rechazan el “impeachment” contra Trump, está parejo con un 48% en ambos casos, por lo que quieren “sacarle jugo” al asunto.
Lo interesante de todo esto, en su opinión, es que los demócratas se encuentran ante una encrucijada, “una en la que no importa que vía tomen, no van a ganar”.
Por un lado si en este momento deciden no pasar los artículos del “impeachment” y postergar el juicio, “ante el pueblo estadounidense al que le vendieron la idea de que era necesario e importante hacerlo rápido, se van a ver desprestigiados”, advierte.
El otro escenario, añade, es si se envían los artículos al Senado, será un juicio rápido y efectivo, a pesar de que Trump quiere un juicio “show”, donde se muestre como la “víctima”, algo de lo cual no están interesados los republicanos. Entonces, muchos se van a preguntar si valió la pena este proceso.
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