Santander
Sábado 08 de noviembre de 2025 - 10:38 AM

“Todo se detuvo en Cimitarra”: así se vive en sin electricidad en esta zona de Santander

Docentes y estudiantes enfrentan la emergencia con ingenio y apoyo comunitario en Santander.

Técnicos de ESSA trabajan en la instalación de estructuras de emergencia tras el colapso de torres eléctricas en la línea Barbosa–Cimitarra.
Técnicos de ESSA trabajan en la instalación de estructuras de emergencia tras el colapso de torres eléctricas en la línea Barbosa–Cimitarra.

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Publicado por: Danilo Cárdenas

Durante más de una semana, Cimitarra ha vivido entre cortes de energía y lluvias persistentes. El colapso de varias torres de alta tensión dejó al municipio sin electricidad, afectando la vida cotidiana y el funcionamiento de instituciones esenciales. En medio de esa emergencia, los colegios y docentes rurales se han visto obligados a reinventar la enseñanza.

“Nos quedamos completamente sin electricidad. No había tiendas, no había bancos, no había internet. Todo se detuvo de un momento a otro”, relata Jairo Cevallos, profesor rural que viaja a diario entre Cimitarra y una vereda cercana. “El primer día se suspendieron las clases. No teníamos cómo comunicarnos con los padres de los estudiantes”.

La noche del desastre coincidió con un temporal de lluvias que provocó la caída de las torres de energía que conectan la línea de 115 kilovoltios entre Barbosa y Cimitarra.

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Transversal del Carare: sin solución a la vista
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La empresa ESSA explicó que una remoción en masa afectó la zona y obligó a construir 4 estructuras, 3 torrecillas de emergencia y un triplete de postes, para poder hacer una ruta provisional de la línea de alta tensión.

En total, el deslizamiento comprometió unas 300 hectáreas de terreno, y las autoridades locales declararon la calamidad pública para agilizar las obras y atender a la población afectada.

Docentes improvisan para mantener las clases en medio del apagón

Mientras los equipos técnicos trabajan en el terreno, la vida escolar busca su propio equilibrio. En las veredas, los docentes han tenido que modificar horarios, improvisar espacios y adaptar los contenidos. “Las clases se retomaron a la vieja usanza, sin ventiladores ni internet. Algunos niños estudian debajo de un árbol, donde corre más aire”, cuenta Cevallos.

El apagón también alteró el Programa de Alimentación Escolar (PAE). Ante la imposibilidad de mantener la cadena de frío, las raciones con carne fueron reemplazadas por menús más simples. “Esta semana mandaron huevos todos los días y la próxima enviarán alimentos industrializados: una bolsita de leche, una galleta y una fruta”, explica el docente.

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Cimitarra, Santander
Cimitarra, Santander

En la cabecera municipal, los cortes eléctricos se han manejado por sectores para priorizar instituciones como el hospital y el Sena. “La Alcaldía hizo un sondeo rápido para ubicar a personas que dependen de equipos médicos eléctricos”, destaca Cevallos. “También lograron que esas zonas tengan electricidad de forma regular, mientras el resto del municipio entra en racionamiento”.

Cevallos reconoce que la situación ha revelado la fragilidad de la infraestructura, pero también la capacidad de respuesta de la comunidad. “Dependemos completamente de la tecnología y a veces se nos olvida que podemos seguir adelante con lo esencial. Lo que he visto aquí es solidaridad: la gente ayuda, comparte y busca soluciones”

Publicado por: Danilo Cárdenas

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