Las fuertes inundaciones causadas por la creciente del río Magdalena dejaron más de 450 familias afectadas en el corregimiento Ciénaga del Opón de Barrancabermeja, donde se registran pérdidas en viviendas, cultivos y enseres.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
Las intensas lluvias y la creciente del río Magdalena provocaron nuevas inundaciones en el corregimiento Ciénaga del Opón, donde más de 450 familias se encuentran afectadas por la emergencia.
Las aguas ingresaron a viviendas, arrasaron cultivos y deterioraron zonas productivas en las veredas Santo Domingo, La Esmeralda, Candelaria, Caño Ñeques, Caño Rasquiña, La Florida, El Playón y Bocas de la Colorado, ampliando los daños acumulados durante esta temporada de lluvias.

Los habitantes reportaron pérdidas en cultivos de pancoger, entre ellos plátano, maíz, yuca, ají y cacao, además de huertas familiares que se anegaron por completo.
En algunos casos, las plantas apenas se encontraban en etapa temprana cuando la corriente las tumbó o las raíces se pudrieron por la exposición prolongada al agua.
“Se nos perdió maíz, yuca, plátano… más de 300 matas de plátano en colino. Eso ya no sirve porque cuando el agua llega a la raíz, la pudre. Teníamos ají y otras matas, pero todo eso se va de una vez. Uno siembra con sacrificio, hasta prestando plata. Y cuando se pierde la cosecha, queda uno mal con los que le prestan y mal en la casa porque se acaban los bastimentos”, afirmó Tania Marcela Bravo, habitante de la vereda Caño Rasquiña.
La situación, según las comunidades, también ha incrementado la presencia de serpientes, zancudos y malos olores. “Hay una zancudera tremenda. De noche uno tiene que volar para el toldo, coma o no coma, porque no se aguanta. Y el agua deja unos charcos que huelen horrible; eso hace que uno ni pueda entrar a la pieza”, dijo la afectada.
Ocho veredas resultaron afectadas.

Atención humanitaria
La Dirección de Gestión del Riesgo de Desastres del Distrito llegó al corregimiento para realizar la evaluación de daños y análisis de necesidades (EDAN), escuchar a las familias y coordinar la atención inmediata. La directora, Doralba Parada, lideró el recorrido por las veredas afectadas, verificando los daños en viviendas, cultivos y enseres básicos.
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“Nos dirigimos de manera inmediata para conocer directamente las afectaciones y garantizar la entrega de ayudas humanitarias: kits alimentarios, kits de aseo, kits de cocina, colchonetas y elementos de rehabilitación”, explicó Parada durante la inspección en Caño Rasquiña.
La funcionaria reiteró que la pérdida de cultivos como yuca, plátano y maíz afecta la seguridad alimentaria y las condiciones de vida de las familias, por lo que la atención es prioritaria.

La Dirección anunció que continuará en territorio realizando seguimiento, actualizando el censo de damnificados, monitoreando los niveles del río y manteniendo comunicación permanente con líderes comunitarios para coordinar acciones adicionales si la emergencia se intensifica.
Finalmente, la entidad invitó a la comunidad a mantenerse informada a través de los canales oficiales, evitar transitar por zonas inestables, asegurar enseres ante nuevas crecidas y reportar cualquier emergencia a las autoridades locales.















