Santander
Jueves 04 de diciembre de 2025 - 06:16 PM

Suaita: un territorio con historia y naturaleza

En Suaita, municipio que destaca por su riqueza natural y memoria cultural, una propuesta turística familiar impulsa un turismo sostenible.

Suministrada: Ecoglamping Jardin del Sol/Vanguardia
Suministrada: Ecoglamping Jardin del Sol/Vanguardia

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Suaita guarda un patrimonio natural que sorprende a los viajeros y que, en los últimos años, ha empezado a consolidarse como un corredor turístico del sur del departamento.

La diversidad de sus ecosistemas y la fuerza de su cultura lo han convertido en un destino cada vez más visible.

San José de Suaita, en particular, conserva un entorno privilegiado. Sus condiciones de altura y geografía crean un ecosistema único en Santander. Allí se resguardan especies de flora y fauna que han llamado la atención de universidades, investigadores y viajeros interesados en la naturaleza.

Mundo santandereano/Vanguardia
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La ruta gastronómica que recorre el municipio, la historia de la antigua fábrica de hilados y tejidos, y la presencia de cultivos de cacao, cítricos y frutales, completan una oferta en la que convergen memoria, agricultura y paisaje.

Entre sus principales atractivos sobresale la Cascada de los Caballeros. También está el Museo Hilados y Tejidos de San José de Suaita.

Mundo santandereano/Vanguardia
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“Allí les cuentan toda la historia de este complejo agroindustrial tan importante que se creó sobre mediados de 1900 y las ruinas, aunque era una parte muy pequeña, pero muy importante, nos permiten conocer y hacer toda la interpretación cultural y patrimonial de la historia, de cómo nacieron los textiles aquí en Colombia”, explica Laura Sofía Cuevas López, guía de turismo profesional y una mujer profundamente ligada a la historia de Suaita.

Mundo santandereano/Vanguardia
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Ese conjunto de riquezas, naturales, históricas y culturales, ha impulsado el desarrollo turístico en la zona. Hoy llegan viajeros nacionales y extranjeros atraídos por la autenticidad del territorio y por la cercanía con otros destinos en tendencia.

En medio de ese movimiento, una iniciativa familiar ha tomado fuerza y se ha convertido en un ejemplo de turismo sostenible construido desde el arraigo. Se trata de Ecoglamping Jardín del Sol.

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Suministrada: Ecoglamping Jardin del Sol/Vanguardia
Suministrada: Ecoglamping Jardin del Sol/Vanguardia

Una apuesta sostenible en Santander

Laura Sofía Cuevas López creció en San José de Suaita, rodeada de cultivos y montañas imponentes. Su familia siempre ha sido curiosa por lo que habita en el territorio. Exploran, investigan, observan aves, aprenden sobre botánica y geología. Ese contacto permanente con el entorno moldeó su vocación y, con el tiempo, también un proyecto.

“Identificamos que en San José de Suaita la demanda de alojamiento era muy alta y la oferta limitada”, recuerda. En medio de su formación como guía, vio con su familia la oportunidad de crear una alternativa diferente, un alojamiento sostenible, ecológico y en armonía con los cultivos que ya existían en su finca.

Un viaje juntos /Vanguardia
Un viaje juntos /Vanguardia

El proyecto tomó impulso en 2023, cuando fueron ganadores del Fondo Emprender. Con esos recursos terminaron de construir lo que hoy es Ecoglamping Jardín del Sol, un espacio que integra diseño, sostenibilidad y sentido de pertenencia. Todas las cabañas fueron elaboradas con materiales certificados, madera reutilizada y elementos a los que la familia logró darles una segunda vida. La iluminación es solar y el aseo se hace en seco para evitar el uso de agua.

El ecoglamping está ubicado en medio de cultivos de cacao, cítricos, frutales, orquídeas y especies nativas. Desde el comienzo, la familia decidió no intervenir el terreno de manera agresiva. Las estructuras se adaptaron al entorno y no al revés. “Más que destruir lo que había, creamos algo que nos permitiera incluirnos en el entorno ya construido”, explica Laura.

Suministrada: Ecoglamping Jardin del Sol/Vanguardia
Suministrada: Ecoglamping Jardin del Sol/Vanguardia

Hoy ofrecen dos tipos de alojamiento. El primero es un glamping tipo cabaña alpina, diseñado y construido por ellos mismos. Allí el lujo se mide en jardines, paisaje y tranquilidad.

El segundo es un área de camping en plataformas de madera, pensada para quienes disfrutan acampar sin lidiar con el suelo húmedo o irregular. La idea es mantener la esencia de la experiencia, pero con seguridad y comodidad.

Para Laura, Suaita es especial desde la historia familiar. Sus abuelos nacieron allí y crecieron alrededor de los relatos de la antigua fábrica de hilados y tejidos. Ese vínculo, sumado al paisaje y a la riqueza natural, la hizo regresar cada vez que vivió fuera. “Eso nos arraiga el territorio, arraiga nuestras raíces, por eso es tan especial para nosotros”, dice.

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Suministrada: Ecoglamping Jardin del Sol/Vanguardia
Suministrada: Ecoglamping Jardin del Sol/Vanguardia
Mundo santandereano/Vanguardia
Mundo santandereano/Vanguardia

En el glamping tiene un rincón favorito: la zona social. Desde allí observa aves y flores, y encuentra un espacio que parece detener el tiempo.

Y entre tantas historias, recuerda una en particular. Un turista extranjero, sorprendido por un árbol de mandarinas, creyó que tomar un fruto sería ilegal. Cuando entendió que estaba en una finca familiar, no podía creer que fuera posible recogerlo directamente del árbol.

Otro día, unos visitantes de Bogotá descubrieron por primera vez una planta de cacao y probaron un chocolate artesanal preparado con las mazorcas que crecían junto a sus cabañas. “Es de las experiencias más bonitas”, cuenta.

Naturaleza, talleres y rutas locales

Esta familia suaitana es experta en rutas de ecoturismo, agroturismo y turismo de aventura en Suaita y municipios cercanos.

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Dentro de los imperdibles está la ruta hacia la cascada de Los Caballeros, el circuito de cascadas de la quebrada La Vega y una serie de talleres relacionados con flores y cacao.

En alianza con Gámbita, Aguada, Guadalupe y Oiba, también ofrecen actividades que conectan a los visitantes con el territorio y con emprendimientos locales.

Para Laura, el turismo comunitario es un pilar. La motiva trabajar con proveedores del municipio, dinamizar la economía local y mostrar la cultura que ha permanecido intacta a través de generaciones.

Las rutas turísticas se desarrollan bajo la metodología “no dejar rastro”. Además, realizan talleres de interpretación ambiental, cultural y patrimonial que permiten a los viajeros comprender el sentido de conservación que impulsa al proyecto.

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