En Santander y otras regiones de Colombia, esta costumbre revive la memoria religiosa a través de la cocina, mezclando historia, simbolismo y familia.

Publicado por: Giselle Yuliana Jejen Herrera
El Jueves Santo es el día más representativo de esta costumbre. En esta fecha, la Iglesia católica conmemora la Última Cena de Jesucristo, momento en el que se instituye la Eucaristía.
Aunque durante toda la Semana Santa se mantienen prácticas como la abstinencia de carne roja, especialmente el Viernes Santo, la preparación de los siete platos es un ritual que se realiza casi exclusivamente ese jueves.
Por eso, más que una costumbre de toda la semana, los siete potajes se convierten en un acto puntual de fe, tradición y encuentro familiar, que marca uno de los momentos más significativos de la celebración religiosa. Lea: El Pan con Fe llega a la mesa en Semana Santa: historia, ingredientes y receta
En ese contexto, las familias adoptaron la costumbre de preparar varios platos como acto de recogimiento, agradecimiento y reflexión espiritual. Además, se evita el consumo de carnes rojas, como señal de respeto y penitencia.
El número siete tiene un fuerte valor simbólico. Representa elementos como los siete sacramentos, los siete dones del Espíritu Santo o incluso ideas asociadas a la plenitud espiritual. Por eso, la mesa se llena con siete preparaciones distintas, creando una experiencia que va más allá de lo gastronómico.
¿Por qué se celebra?
Esta tradición se mantiene como una forma de honrar la fe católica y recordar el sacrificio de Jesús. Pero también se ha convertido en un espacio de encuentro familiar, donde varias generaciones comparten saberes, historias y recetas.
En Santander, especialmente en municipios como Barichara, San Gil o Socorro esta práctica sigue viva gracias a la transmisión oral y al valor cultural que tiene la cocina tradicional.
Menús que se pueden preparar (los siete potajes)
No existe un único menú, pero aquí te dejo algunos ejemplos típicos que combinan tradición y creatividad para compartir en familia:
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Menú 1 (tradicional santandereano):
- Sopa de verduras o mute sin carne
- Arroz blanco
- Pescado frito o sudado
- Fríjoles o lentejas
- Tortas de garbanzo
- Ensalada fresca
- Dulce de papaya o arroz con leche
Menú 2 (más casero y práctico):
- Sopa de lentejas
- Arroz con coco
- Filete de pescado
- Patacones
- Huevos cocidos o en tortilla
- Ensalada de aguacate
- Postre de bocadillo con queso
Menú 3 (variación moderna):
- Crema de ahuyama
- Arroz integral
- Pescado al horno
- Garbanzos guisados
- Vegetales salteados
- Arepas
- Postre de frutas
Más allá de los ingredientes, lo esencial es cumplir con los siete platos y mantener el sentido de compartir.
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Además de los platos salados, la tradición de los siete potajes también abre espacio para los dulces típicos, que cumplen un papel especial en la mesa. Preparaciones como el dulce de papaya, el arroz con leche o el clásico bocadillo con queso no solo complementan el menú, sino que refuerzan el sentido de compartir.

En muchas familias, estos postres se sirven al final como un gesto de unión y generosidad, recordando que más allá de la comida, esta celebración es una oportunidad para reunirse, conversar y mantener vivas las tradiciones
Una tradición que sigue viva
Hoy día, los siete potajes no solo representan una práctica religiosa. Son también un símbolo de identidad cultural. En cada preparación hay historia, en cada receta hay memoria, y en cada mesa, una forma de mantener vivas las raíces tradicionales.
















