Emergencia vial en Santander revela la fragilidad de la conexión entre Bucaramanga y San Vicente de Chucurí.

La historia se repite, pero esta vez con un tono más grave y menos margen de excusas. La vía que conecta a Bucaramanga con San Vicente de Chucurí vuelve a ceder, literalmente, bajo el peso de la desatención estructural. Lo ocurrido ayer, 29 de abril, en el sector de Náutica no es un hecho aislado ni inesperado: es, como lo ha reconocido el propio alcalde de ese municipio cacaotero, Óscar Mauricio Sanmiguel Rodríguez: “es la crónica de una tragedia anunciada”.
Durante una transmisión en vivo por Facebook, el mandatario local no solo constató el daño -una banca colapsada, grietas profundas y un hundimiento cercano a un metro- sino que también elevó una denuncia pública que pone en entredicho la eficacia de las intervenciones realizadas hasta ahora. La escena, lejos de ser excepcional, refleja el deterioro progresivo de un corredor clave para la economía cacaotera de la región.

El punto crítico de Náutica, pasando el puente Tablazo, evidencia lo que expertos vienen advirtiendo desde hace años: la fragilidad de un terreno que, saturado por las lluvias, cede con facilidad. “El terreno comienza a contraerse y se generan movimientos abruptos”, explicó el alcalde, quien insistió en la necesidad de maquinaria especializada y soluciones de fondo. Pero el diagnóstico no es nuevo, y ahí radica el problema.

Sectores como Peña de Oro Grande, Peña de Oro Chiquito y el kilómetro 2.4 hacia Lisboa presentan un panorama igual de preocupante. La pérdida de banca, los taludes inestables y los derrumbes constantes obligan a los conductores a transitar con extrema precaución, en una vía que ya no garantiza condiciones mínimas de seguridad. (Le puede interesar: Emergencia vial en Santander: tierra cede y hunde tramo de la carretera hacia San Vicente de Chucurí)
#Santander 🚨🚧Así se ve a esta hora la vía que conecta Bucaramanga con San Vicente de Chucurí, en el sector de Náutica, donde se presenta el hundimiento del terreno. Se observa tráfico lento y varios vehículos transitando por el corredor, mientras persiste la preocupación por el… pic.twitter.com/HaGRnrP9WZ
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Antecedentes
Los antecedentes refuerzan la sensación de abandono. En julio de 2020, un derrumbe en Peña de Oro Chiquito bloqueó completamente el paso, lo que llevó a declarar urgencia manifiesta. Desde entonces, las intervenciones han sido parciales y, según la comunidad, insuficientes. “Cada invierno vuelve y se la lleva. El suelo no aguanta”, resume María Teresa Rojas, habitante del sector.
#Santander Luis Alfredo Rincón, coordinador de la maquinaria de San Vicente de Chucurí, confirmó que en este momento se adelantan trabajos de adecuación provisional en la carrera, con el fin de habilitar el paso lo antes posible.
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Desde la administración municipal se está… pic.twitter.com/Fda0aZM7ET
A pesar de anuncios recientes como el contrato por 201 millones de pesos para atender puntos críticos, la percepción general es que se trata de medidas paliativas frente a un problema estructural. La respuesta institucional parece llegar siempre después del colapso, nunca antes.
¿Qué dice la Gobernación de Santander?
Por su parte, la secretaria de infraestructura, Jesica Juliana Mendoza, informó que el departamento ha iniciado intervenciones en la zona donde se registra un desnivel de más de 40 centímetros. Según indicó, por orden del gobernador Juvenal Díaz Mateus, se activaron kits de maquinaria para recuperar el paso por la zona.
Sin embargo, la urgencia de la situación contrasta con la lentitud de las soluciones. Hoy, la vía no solo está en riesgo: ya está fallando. Y con ella, la conexión de toda una región que depende de este corredor para su subsistencia. La advertencia está hecha, una vez más. Ignorarla sería, ahora sí, una decisión consciente.













