Con ayuda de una que otra mentira piadosa, el joven de 12 años Arnulfo López logró 'colarse' entre el grupo de beneficiarios del Centro Juvenil, un proyecto que prometía ser una especie de club social, para hijos de los trabajadores de la Tropical Oil Company, en 1940.
Publicado por: SONIA LUZ SUÁREZ SALAZAR / redaccionbca03@vanguardia.com
"Esa edificación la construyeron los gringos para generar simpatía entre los trabajadores, para que no formaran huelgas, ya que estábamos en plena guerra mundial y ellos debían asegurar la continuidad en la producción", relató Arnulfo López, historiador de la ciudad.
Desde la construcción misma del inmueble, el joven Arnulfo se convirtió en líder del enérgico grupo, que todos los miércoles iba a ayudar a los trabajadores de La Troco a dirigirlos en la postura de ladrillos y a transportarlos en las carretas.
"Lo mejor de aquella época era cuando llevaban los bultos de naranja, helados, que mis compañeros y yo nos disputábamos pues queríamos las mejores", recordó el historiador.
Cuando al fin estuvo listo, el edificio se convirtió en el Centro Juvenil, donde más de 500 hijos de trabajadores practicaban deporte y veían películas dos veces por semana. Pero había una actividad que era preferida tanto por Arnulfo López como por sus compañeros.
"Allí se hacían unos bailes donde las niñas se sentaban en un extremo del salón y los niños en el otro. Apenas escuchábamos el primer sonido del porro, fandango o bolero, corríamos hacia ellas para sacarlas a bailar", comentó López.
Pasó el tiempo y una semana después del recordado 9 de abril de 1948, cuando ya las cosas se habían calmado, el lugar fue utilizado para albergar las tropas que ya no eran necesarias luego de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán.
"Las tropas estuvieron en el Centro Juvenil un tiempo, pero nunca más se vivieron allí las anécdotas de aquella época, porque luego el edificio pasó a ser sede del Colegio San José o el Colegio de Ulpiano, como se le conocía popularmente", concluyó el historiador.
Se restaurará, pero no cambiará
Gracias a un convenio firmado con Ecopetrol y la Unión Sindical Obrera, USO, se logró direccionar unos recursos para el mejoramiento de las instalaciones del colegio, donde actualmente funciona también la sede de la sub directiva de la USO Barrancabermeja.
Así lo confirmó Francisco Lozano, secretario de Deporte y Cultura de la USO, subdirectiva Barrancabermeja, quien añadió que a principios de este año se intentó intervenir uno de los bloques del edificio, pero Planeación Municipal suspendió las obras.
"Nosotros no sabíamos que la edificación era considerada patrimonio histórico del municipio, por lo que supusimos que podíamos realizar adecuaciones a las instalaciones, que ya se encuentran deterioradas", señaló Lozano.
El sindicalista aclaró que luego de esta situación, Ecopetrol contrató un profesional, para realizar un proyecto que asegure que el edificio se intervendrá, sin modificar su arquitectura original.
El monumento más completo
De los patrimonios históricos reconocidos en el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, que se revisó en 2002, el colegio de la Unión Sindical Obrera es el que está más adelantado en cuanto a su Plan Especial de Manejo y Protección.
Así lo anunció Rafael Jiménez Trespalacios, coordinador del proyecto de conservación y renovación, de la Oficina Asesora de Plantación Municipal, quien aseguró que ese inmueble podrá ser restaurado pero ya no cambiará su significado histórico.
"Luego de que los propietarios decidieran hacerle una modificación a uno de los bloques, se suspendió la obra pero con el Plan Especial de Manejo que ellos mismos hicieron, se logró superar el impase", indicó Jiménez.













