Barrancabermeja
Miércoles 18 de agosto de 2021 - 02:00 PM

Turismo en Santander: El Magdalena Medio y su increíble santuario de aves

La gran biodiversidad que existe en el Magdalena Medio asombra a propios y visitantes. La riqueza natural de esta región se refleja en su gran variedad de aves, solo en el sistema de ciénagas ubicado en Santander se han identificado al menos 200 especies. Vanguardia le cuenta detalles para explorar este ecosistema.

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Jaime Arnache
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Publicado por: John Arias

Recorrer los humedales del Magdalena Medio santandereano es toda una aventura. Entrar en contacto con su fauna y flora recuerda lo grande que es la naturaleza. Durante el recorrido en lancha podrá admirar diferentes animales, que se pasean por los árboles, el agua y el cielo.

Para muchos resulta atractivo el espectáculo que ofrecen las aves, que con múltiples colores y tamaños exhiben su belleza en su entorno libre. La región se convirtió en un atractivo para los amantes de la observación de estos animales, actividad 'birding'.

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El en el Magdalena Medio Santandereano abundan los ecosistemas acuáticos gracias al río Magdalena y sus principales afluentes como los ríos Carare, El Opón, Sogamoso y Lebrija, además de las ciénagas formadas a lo largo de la margen del gran río.

Existen 69 humedales distribuidos en los municipios de Puerto Wilches, Sabana de Torres, Barrancabermeja, Simacota, Puerto Parra, Cimitarra y Bolívar, que se han convertido en un refugio tanto para aves endémicas de Colombia como para las migratorias que vuelan hasta allí para huir del frío extremo durante el inverno en el hemisferio norte.

Turismo y conservación

Desde hace cuatro años se inició el proyecto Avitupeque para fortalecer el avistamiento de aves como estrategia para conservación de los plumíferos y como alternativa para el desarrollo sostenible de las comunidades que habitan en la zona.

Jaime Arnache Ovalle, líder de la iniciativa, explicó que debido a que en Santander no se ha publicado una guía de las aves que se encuentran en el departamento, desde Barrancabermeja se arrancó con esta labor. "Empezamos a crear una 'vitrina' para ofrecer lo que tiene este lugar para quienes practican el aviturismo".

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Para este propósito ha sido fundamental el apoyo de los pobladores, quienes de esta forma han encontrado otra alternativa para generar ingresos. "La tendencia del turismo es salir a la naturaleza y hacer recorridos ecológicos. A partir de las campañas de los 'Global Big Day' y el 'October Big Day surgió la idea de crear una ruta para que la gente conozca por qué Barrancabermeja es uno de los corredores naturales más importantes de Santander".

El experto asegura que esta riqueza se debe a la cantidad de agua que existe en el municipio, que cuenta con 11 ciénagas y los ríos Sogamoso y Magdalena. "Además, hay una serie de bosques que abarcan una parte de la Serranía de los Yariguíes. Así que tenemos aves de montaña y aves de humedales, por eso el distrito tiene un gran potencial para el aviturismo".

Por el momento, el equipo de trabajo, conformado por un biólogo, un ingeniero ambiental y personas de la comunidad, se han logrado identificar 210 especies de aves, incluyendo las que migran. "Ellas vienen desde el norte y se orientan mucho por el río Magdalena. En nuestros humedales se detienen un buen tiempo y continúan el viaje hasta el eje cafetero. No se desvían hacia Bucaramanga ni las altas montañas de Santander, sino que siguen avanzando hacia el sur", detalla el fotógrafo Jaime Arnache.

Entre las especies que se han logrado detectar en la zona hay varias en peligro de extinción como el chavarrí, el cual solo sobrevive en humedales de Colombia y Venezuela. También se han divisado cucaracheros, paujiles y tucanes.

Poco a poco, la región se ha ido consolidando como un buen destino para esta práctica. "Hemos empezado a tomar mucha fuerza, incluso se han acercado ciudadanos extranjeros. Ya tuvimos visitas de italianos y españoles. Gente muy reconocida en el avistamiento de aves ha viajado hasta aquí, como al que bautizamos como el papá de la ornitología de Sudamérica, el profesor Gary Stiles y su esposa Loreta Rosselli".

Lamentablemente, en esta zona aún hay personas que comercializan, cazan y capturan estas especies. Así que uno de los retos es continuar con las labores de educación ambiental en las comunidades, que vienen siendo apoyadas por la Policía Ambiental para eliminar las malas prácticas y en cambio favorecer la conservación para explotar el ecoturismo.

"Hacemos charlas de capacitación. La comunidad sabe que no se deben capturar las especies, porque eso no les conviene, ya que van a perder al turista que viene específicamente por ver aves. Ha sido como una bola de nieve, primero eran pocos los interesados, ahora muchos son conscientes del cuidado de las especies", resalta el guía.

Además, la función de la comunidad es fundamental para este propósito, pues son ellos quienes conocen el territorio y reciben una contribución. "En los recorridos que hacemos, nos embarcamos en los botes de ellos para podernos transportar. Además de que conocen los lugares donde posiblemente están las aves, tienen historias espectaculares. Cuentan los mitos que hay en torno a las ciénagas y los caños, que van pasando de generación en generación. Eso enriquece aún más la experiencia. Hablan del Mohán, brujas...".

Los recorridos

Para programar estos recorridos a Avitupeque se puede a través de las diferentes redes sociales donde aparecen como @avitupeque. Igualmente, pueden contactar a Jaime Arnache al número 315 6323070.

Debido a las restricciones por la pandemia, cada grupo que parte es de máximo 10 personas.

La ruta de 19 kilómetros por agua inicia en la ciénaga El Llanito de Barrancabermeja a las 5:30 a.m. y se extiende hacia las 10:00 a.m., horario en que circula el mayor número de aves, pues despiertan para buscar su desayuno y salir con sus crías.

Para disfrutar de esta aventura, se recomiendo usar repelente y llevar hidratación. Se debe usar pavas o sombreros para protegerse del sol, al igual que las mangas para cubrir los brazos. Por supuesto, no olvide su cámara fotográfica. A quienes no tengan binoculares se les puede facilitar esta herramienta.

"Los botes son destapados para poder tener un campo de observación de 360 grados. El recorrido es fantástico y se puede compartir con los lugareños. Es toda una experiencia ver a los pescadores en su trabajo y ver cómo viven las comunidades sobre estos caños", promete Arnache.

Normalmente, por persona la tarifa del viaje de cuatro horas es de $68 mil, que incluyen tarjeta de asistencia médica y un refrigerio. Por un valor adicional, puede adquirir como almuerzo el tradicional bocachico o frito-sudado.

Una de las mejores épocas para vivir esta experiencia es a final de año, pues desde octubre inicia la llegada de aves migratorias como el águila pescadora, que ofrece su espectáculo cuando atrapa peces.

No obstante, a lo largo del año abundan las aves rapaces y otras muy particulares como el pato cucharo, que sobresale por su color rosado y su pico en forma de cuchara. También revolotean garzas y martines pescadores, entre muchos otros.

"Adicionalmente, en los recorridos no solo se divisan aves sino otros tipos de animales como micos aulladores y osos perezosos. En algunas ocasiones hemos podido ver manatíes. Eso le da valor agregado al plan", resalta Jaime Arnache.

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Publicado por: John Arias

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