Un proyecto de electrificación rural llevó energía solar a 133 familias campesinas de zonas no interconectadas de Barrancabermeja, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y reducir brechas históricas en el acceso a servicios básicos.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
Un total de 133 familias campesinas de los corregimientos El Llanito, Ciénaga del Opón y San Rafael de Chucurí, en Barrancabermeja, cuentan con sistemas de energía solar en sus viviendas, en el marco de un proyecto de electrificación rural ejecutado por la Alcaldía Distrital.
Una de las veredas beneficiadas es La Unión, ubicada en el corregimiento El Llanito, a aproximadamente 30 minutos en chalupa del casco urbano. Allí, el día ya no termina igual que antes. Durante años, cuando caía la noche, las familias debían apurar sus rutinas antes de que llegara la oscuridad. Sin servicio de energía eléctrica, encender mechones o velas era la única opción para evitar la penumbra.
Hoy, los pobladores de esta zona rural viven una realidad distinta. “Esto ha sido una bendición… En tiempos atrás siempre se ha venido uno alumbrando con mechones y velas, pero ahorita con estos paneles solares es mucha la diferencia; ya uno mantiene su energía constantemente”, expresó Martha Orozco, una de las beneficiarias.
Además de iluminarse en las noches, en las viviendas beneficiadas los habitantes pueden encender ventiladores, televisores y conservar alimentos con refrigeración.
“Eso es muy bonito porque cuando nosotros no teníamos el panel solar nos tocaba ir al otro lado del río a buscar el hielo y a cargar los celulares; también nos tocaba pagar para cruzar para allá y para acá. Pero con el panel solar, muy bueno: uno tiene televisor, ventilador…”, contó Luis Parra, beneficiario en la vereda La Unión.
En total, 133 viviendas de las veredas Billete Blanco, Candelaria, Caño Ñeque, Ciénaga Opón, Hortensia, Isla Río Magdalena, La Colorada, Nueva Venecia, Porvenir, Santo Domingo y La Unión fueron incluidas dentro del proyecto con la instalación de sistemas solares domiciliarios.
Se trata, en su mayoría, de familias campesinas y pescadoras que dependen de la pesca artesanal, cultivos de pancoger y trabajos informales para su sustento diario.
El alcance del proyecto
La iniciativa se ejecutó a través de la Secretaría de Ambiente y Transición Energética, con sistemas fotovoltaicos domiciliarios para viviendas no interconectadas.
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Leonardo Granados, secretario de Ambiente y Transición Energética, señaló que el proyecto estuvo dirigido a familias que “nunca habían tenido luz”, en su mayoría pescadores y campesinos que permanecieron por fuera del sistema eléctrico convencional durante décadas.
“Estamos hablando de familias pobres, en su gran mayoría, pescadores y campesinos que lamentablemente habían sido históricamente abandonados. Ya tienen televisor, ventilador, electrodomésticos y luz que durante muchos años no tenían; eso les ha permitido mejorar su vida”, dijo.
Granados explicó que las condiciones geográficas representaron un reto para la ejecución. “Tuvimos muchos contratiempos; el contratista tuvo que pasar por caños y llevar al hombro materiales para poder garantizar la ejecución de este proyecto: cemento, arena, tubería, paneles solares, inversores (…) y el almacenamiento de energía”, afirmó.
Para 2026, agregó el funcionario, se proyecta una segunda fase del programa, actualmente en evaluación técnica, con la que se espera beneficiar a más familias en otras zonas no interconectadas del distrito.















