El pasado martes a las 6:30 de la noche Miguel Ángel Rivera Reyes llegó del casco urbano de Guadalupe, a descansar a su casa en la finca La Peña de la vereda Mararay, pero se encontró con la muerte después de que durante un fuerte aguacero un rayo irrumpió sorpresivamente en la vivienda.

Publicado por: Nancy Gómez Cala
Antes de irse a dormir, el joven de 15 años decidió tomar una ducha; ingresó descalzo al baño y puso sobre un muro su teléfono celular; mientras tanto, su abuela y otros familiares realizaban tranquilamente otras actividades al interior de la casa.
El reloj marcó las 8:30 p.m. cuando una descarga eléctrica provocó un rayo. Todo ocurrió en un instante: al parecer la corriente eléctrica viajó por el agua de la ducha y atrapó el cuerpo del menor hasta electrocutarlo.
Entre tanto el televisor de la casa y una pared por donde pasaban varios cables de energía quedaron destruidos. Según versiones el rayo alcanzó la vivienda y quemó por completo toda la ropa que colgaba en las cuerdas del patio del inmueble, al tiempo que los cables del contador salieron disparados de la caja.
Muy débil, Miguel Ángel alcanzó a salir del baño y cayó tendido en el suelo, mientras convulsionaba por la agresiva descarga que destruyó el interior de su ser, y que no dio tiempo para que sus familiares pudieran auxiliarlo. A pesar de ello su abuela y su tía trataron de alzarlo, pero vieron cómo su vida se desvanecía.
Personal de la Policía de Guadalupe llegó al sitio y notificó el caso al Cuerpo Técnico de Investigación de Oiba, que se encontraba de turno, para hacer la inspección del cadáver del joven.
Por la ubicación de la finca, fue necesario improvisar una camilla, hecha con costales y palos para atravesar un cafetal, un caño y un puente de cañas, así como caminar por una hora, y así trasladar el cuerpo del hasta Oiba para practicar la respectiva necropsia,
Ayer en la mañana se realizaban las diligencias en el Hospital San Rafael de Oiba, a donde llegaron su abuela y la mamá de Miguel Ángel, quienes lo trasladarían más tarde nuevamente hacia una funeraria de Guadalupe para rendirle sus honras fúnebres. Por fortuna los demás familiares que se encontraban dentro de la casa no sufrieron ninguna afectación de su salud.














