Dilan tiene 2 años y 7 meses, una compleja condición de salud y una ‘nona’ que lo carga a donde va. Él no para de sonreírle. Con la cara mojada por el sudor, la mujer dice que daría su vida por él.

Publicado por: Jhoan Calderón Bayona
A Yamile Macías Flórez se le ve todos los días caminando por las calles del Socorro. Siempre con una expresión de afán, su cabello atado con una liga y su cara mojada por el sudor.
No tiene un contrato de trabajo, pero dijo que nunca le ha faltado. Ahora cobra 5 mil pesos por cada cita médica que le pidan sacar en el Hospital Regional Manuela Beltrán.
Haciendo largas filas, pidiendo limosna o con lo que le regalan personas particulares o parroquias, siempre logra reunir para comprar la comida de su nieto Dilan Santiago Gómez Delgado, así ella deba acostarse sin comer siquiera un pan.
La historia
Dilan tiene 2 años y 7 meses. A sus 37 semanas de gestación los médicos dijeron a sus familiares que el niño iba a nacer con una supuesta malformidad: ojos unidos, nariz sin hueso y la cabeza considerablemente más pequeña que su cuerpo.
El primer nieto de Yamile vio la luz con microcefalia y carencia de cuerpo calloso. Además con serias dificultades para tragar, estreñimiento, convulsiones y ataques epilépticos.
Desde ese momento su madre lo rechazó y su ‘nona’ se hizo cargo del pequeño de ojos brillantes y enorme sonrisa.
“Yo vivo pidiendo la custodia de él porque mi hija no es apta para ser mamá. Nunca ha tenido un cariño con él y por el contrario el trato no ha sido el mejor. Yo tomé la responsabilidad de Dilan y ahora también veo por mi madre que ya tiene 87 años. La primera vez que pedí su custodia, la mamá no quiso firmar. Una vez más lo intenté y ahora resulta que porque vivimos en la misma casa tampoco se puede. Que tiene que irse de la casa”.
Toda la comida de Dilan debe ser líquida o en su defecto licuada. Medimás EPS le suministra los medicamentos anticonvulsivos y hasta agosto del año pasado le daban los tarros de Ensure. Es decir hace nueve meses que la mujer debe comprarle la comida al niño, para como ella dice, “no se muera de hambre. Yo los he pedido, me han dicho que envíe papeles, he gastado plata que no tengo en todas esas diligencias y nada. Ahora cuando los voy a comprar, me toca buscar a alguien que esté en una caja de compensación familiar para que me salga más barato”.
Ante su angustia decidió acercarse a Personería Municipal y pedir ayuda.
Vanguardia habló con representantes de la EPS y respondieron que “los papeles fueron radicados de manera incompleta referentes a la prescripción médica que ordena esos insumos. El 22 de abril pasado nuevamente el médico tratante elaboró una prescripción para que las órdenes fueran radicadas de manera adecuada. Para evitar que el proceso se siga dilatando nos volvimos a comunicar con los familiares para que vía correo electrónico nos envíen los soportes necesarios y generar la radicación a la mayor brevedad posible”.
Añadieron los voceros que una vez esté radicado lo solicitado harán entrega del Ensure.
“Lo que me toque hacer”
Yamile debe viajar cada dos meses a Bucaramanga a consultas médicas y terapias; solo en abril, dijo, tuvo que ir 8 veces a la ciudad bonita.
“A veces la Alcaldía me ayuda con los pasajes; pero lo demás me toca pararme en la vía nacional a ver si algún carro me lleva o pedirle a la gente con los papeles en mano para que nos ayuden. Hago lo que me toque hacer para poder ir. En Bucaramanga me quedo en un albergue donde me cobran 8 mil pesos por noche. Con el niño alzado me ha tocado pedirle a conductores que me lleven por la puerta de atrás de los buses, porque voy medidita con lo necesario”, comenta.
En Socorro, diariamente debe cumplir una cita con el Hospital. Un grupo de profesionales realizan terapias físicas y de fonoaudiología al pequeño Dilan. Él ríe a carcajadas, así como cuando su ‘nona’ lo lleva en un canguro en las cosechas de café: “no tengo con quien dejarlo. Entonces me toca irme para el campo a trabajar y llevarlo colgado. Ahí se está juiciosito todo el día conmigo”.
Paso a paso
“Nunca dudamos en recibirlo. Como viniera pero es una persona, un ser humano y una gran bendición. Que ha sido duro y más en esta difícil situación económica. Pero como sea y en lo que sea me le mido para conseguir lo que él necesite. Además la gente en Socorro es muy buena porque nos regalan mercados o platica. Hay vecinos que si les sobra de lo que almuerzan, nos regalan para la comida”, dijo la evidente cansada mujer. También añade que la evolución del pequeño ha sido un milagro, pues poco a poco ha dado pasos que aunque con ayuda, sus piernas han tomado fuerza. Balbucea algunas palabras y le entienden a la perfección cuando dice “papá, boba, agua y nona”. Él vive pendiente de las cámaras y se emociona cuando le dicen “foto”. Sabe a dónde tiene que mirar, empuña sus manos, estira sus brazos en señal de felicidad y queda capturado en la imagen.
Yamile es muy conocida en el Hospital Regional Manuela Beltrán. Es ahí donde atienden a su nieto y donde consigue clientes a los que les saca citas médicas, a 5 mil pesos cada una. Siempre Dilan acompañándola y con su cara angustiada pensando en qué comer, qué vendrá para el niño más adelante y cómo conseguir dinero para sostenerlo.

















