El relleno sanitario de San Gil por fin recibirá la inversión para la construcción de la sección B de la cava 7. El proyecto contratado desde la Empresa de Servicios Públicos de Santander , ESANT, era esperado por las autoridades locales desde 2020.

Publicado por: Jorge Rios
El relleno sanitario de San Gil por fin recibirá la inversión para la construcción de la sección B de la cava 7. El proyecto contratado desde la Empresa de Servicios Públicos de Santander, ESANT, era esperado por las autoridades locales desde 2020.
Desde antes de finalizar el 2019, las autoridades sangileñas llamaron la atención sobre la necesidad de hacer dicha obra puesto que la cava 7A, donde hoy se disponen los residuos que genera el municipio estaba a pocos meses de cumplir su vida útil.
El tiempo de servicio de la misma ha venido siendo alargado con trabajos de campo, estrategias para la reducción de desechos y por efecto de la pandemia ocasionada por el COVID-19, que obligó al cierre del comercio durante más de cinco meses, lo que generó una menor producción de basuras en San Gil.
Sin embargo, hace un mes, las diferentes estrategias no dieron más frutos y el exceso de basuras hizo que el relleno sanitario llegara al tope de su capacidad.
Luis Francisco Ruiz Cediel, gerente de la empresa de acueducto, aseo y alcantarillado de San Gil, Acuasan - propietaria del relleno - explicó que actualmente y mientras se hace la ejecución del nuevo proyecto, la disposición de las basuras se hará en el relleno sanitario de Epsacol.
El proyecto
Sin la confirmación de una fecha de inicio de obra, Ruiz contó que el proyecto ya fue adjudicado y quedaría poco para el inicio.
La inversión en este proyecto es de $1.250 millones y el responsable de la ejecución será la ESANT.
La nueva cava tendrá una capacidad de 36.000 metros cúbicos y una vida útil de cuatro años, según los cálculos iniciales. Las obras del proyecto tendrían un tiempo estimado de duración de tres meses.
Hay que recordar que la firma de la obra venía siendo esperada desde el primer semestre del año pasado, pero cambios en los diseños, suspensiones a última hora en los procesos de licitación y otras situaciones, habrían impedido que el proceso siguiera adelante.
Ruiz Cediel recordó la necesidad y urgencia en el desarrollo del proyecto.













