Guanentá
Miércoles 26 de junio de 2024 - 11:11 AM

Constructores en crisis exigieron soluciones a la Alcaldía de San Gil

Durante una protesta pacífica llevada a cabo por el sector de la construcción frente a la Alcaldía de San Gil, el alcalde Edgar Orlando Pinzón Rojas, visiblemente alterado, salió a recriminar a los manifestantes, acusándolos de secuestro y enfrentándose a parte de la prensa, a la que tildó de extorsionista.

Miembros del sector de la construcción realizaron una protesta frente a la alcaldía de San Gil por las dificultades que enfrentan para obtener el licenciamiento de nuevos proyectos. Foto: suministrada/VANGUARDIA
Miembros del sector de la construcción realizaron una protesta frente a la alcaldía de San Gil por las dificultades que enfrentan para obtener el licenciamiento de nuevos proyectos. Foto: suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Vanguardia

Durante el plantón pacífico que realizaban los miembros del sector de la construcción frente a la Alcaldía de San Gil, el mandatario Edgar Orlando Pinzón Rojas, visiblemente alterado, decidió salir a recriminarles por la acción, habló de secuestro y hasta se peleó con parte de la prensa, a la que trató de extorsionista durante el cubrimiento de la jornada.

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El hecho dejó un sin sabor entre los manifestantes quienes buscaban una respuesta de la administración municipal frente a los problemas con la aprobación de licencias de construcción, situación que, sumada a la recesión del sector en el país, está dejando una baja muy fuerte en la dinámica económica del municipio.

Aunque después del ‘encontronazo’ el mandatario y su equipo de trabajo se reunió con representantes del sector, encuentro del que hasta el cierre de esta edición no se conocían resultados. Pasados seis meses de mandato hay cuestionamientos frente al funcionamiento de la Secretaría de Control Urbano e Infraestructura municipal y preocupación por la baja de nuevas edificaciones en el municipio.

En mayo pasado, durante una sesión de control realizada por el Concejo de San Gil al funcionamiento del licenciamiento el despacho le entregó un informe donde se afirmaba que hasta el momento habían aprobado 28 licencias para obras nuevas.

Foto: suministrada/VANGUARDIA
Foto: suministrada/VANGUARDIA

Las quejas

Alberto Gil, arquitecto miembro de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos del Sur de Santander, SAISSAN, uno de los voceros y organizadores de la jornada a la que asistieron constructores, ingenieros civiles, arquitectos, maestros de obra, ayudantes, ebanistas y demás miembros de esta cadena productiva, destacó que llevan reuniéndose varios meses con funcionarios del despacho de Control Urbano sin que hasta ahora lograran solucionar nada.

Y es que además de la adaptación a los nuevos parámetros establecidos en el Plan Básico de Ordenamiento Territorial, PBOT, aprobado a finales del año anterior, Gil cuestionó que licencias aprobadas fueron regresadas por el nuevo secretario, en otras se les exigen requisitos de alta complejidad a proyectos pequeños generando replanteamiento económico de los mismos y no están cumpliendo los términos de revisión, por lo que el sector está en un riesgo muy alto.

El vocero del gremio también habló de la descalificación que sufren cuando van a solicitar los trámites, que en ocasiones se convierte en maltrato verbal de parte de algunos funcionarios de Control Urbano e Infraestructura.

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Javier Acevedo, ingeniero dedicado al desarrollo de proyectos constructivos, explicó que no se está teniendo en cuenta al afectar el inicio de nuevas obras se está poniendo en riesgo el ingreso de miles de familias que dependen directa e indirectamente de esta industria.

No hay clientes

Y es que hay varios ejemplos del remezón económico que sufre toda la industria de la construcción en San Gil. Arnulfo Sanabria, propietario de una fábrica de muebles, puertas y productos en madera, dijo que este año tiene un 70% menos de trabajo y eso se evidencia en el número de trabajadores, cifra que va en 4, solo comparable con la realidad que vivía hace 30 años cuando empezó en este oficio.

Sanabria recordó que normalmente tiene 12 o más empleados y la planta más baja en toda esta década fue de 8 colaboradores. Algunos de los constructores con los que suelen trabajar ya estarían mirando la opción de irse a construir a otras poblaciones.

Mauricio Berardinelli, gerente del Depósito de Materiales El Nogal, al ser consultado hace algunos días por Vanguardia, manifestó que este es uno de los años mas duros que se han vivido.

Publicado por: Redacción Vanguardia

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