Frente al Palacio Municipal de San Gil, varias personas manifestaron su preocupación por la inseguridad y lo que ellos consideraron una falta de autoridad.

Publicado por: Jorge Andrés Ríos
Uno a uno y en una reunión que superó las tres horas, un grupo de líderes sangileños le expresó al equipo de la Alcaldía, encabezado por el primer mandatario, Édgar Orlando Pinzón, las situaciones por las que la comunidad se siente desprotegida y a merced de los delincuentes.
Los relatos coincidían en algo, la necesidad de buscar nuevas estrategias para enfrentar los diferentes delitos y conductas que se vienen presentando, pues según ellos lo que se viene haciendo no es suficiente. Le puede interesar: Esta idea mitigaría la voraz sequía en Los Santos
Jamir Porras, una comerciante, le relató al mandatario, quien anotó juicioso en un cuaderno los nombres de las personas y sus historias, cómo hace un par de semanas fue robada en su negocio y, horas después, cuando salió al parque principal La Libertad a pasear su mascota, se cruzó con la delincuente, a quien literalmente “no se le dio nada”.

Precisamente, las críticas aumentaron tras el asesinato de Miguel Figueroa Sandoval en la madrugada del domingo pasado, lo que llevó a que las redes sociales se llenaran de mensajes de descontento e indignación. Vea también: Video registró a un imponente jaguar en una finca de Barrancabermeja

La reunión fue el resultado de un plantón citado para la tarde del miércoles que, a pesar de no tener la participación masiva anunciada, sí generó un espacio de escucha, en donde se dieron a conocer denuncias muy graves, como la de Carlos Amador.
Este hombre, cuestionando la falta de respuesta de las líneas de emergencia, dijo que “hace un tiempo un sacerdote denunció con dos policías cómo unos tipos estaban vendiendo droga cerca a la universidad y a la semana siguiente llegaron los que vendían la droga, le pusieron un revólver en el pecho y en el estómago y le dijeron que si seguía de sapo ya sabía lo que le iba a pasar”.
El sentir de los sangileños fue reflejado también en la voz de Gloria Ballesteros Bautista, quien manifestó su tristeza por la inseguridad y el mal estado del parque La Libertad, que se ha convertido en el mejor ejemplo de los que pasa con los espacios públicos y deportivos en los diferentes sectores del municipio.
“A mi me duele el parque principal. Nosotros somos la capital turística de Santander, pero llega el turista y qué le vamos a mostrar. Mire ese parque que tenemos, a mí me da pena (…) Le pido, por favor, señor alcalde (...) inviértale al parque, arréglelo, que haya agentes cuidándolo”.
Al final, en una reunión que Pinzón calificó como productiva y en la que mostró su disposición a atender las quejas, se establecieron ocho puntos de trabajo relacionados con el control del espacio público, operativos de seguridad y tránsito, caracterización de la comunidad migrante, articulación con alcaldías vecinas y otros temas a los que se les hará seguimiento el 14 de marzo.














